lunes, 15 de octubre de 2007

El Orfanato





Ayer con Mr. Frogo queríamos cagarnos de mierdo, fuimos a ver “El Orfanato” y lo logramos.
El bulto en el suelo que seguro se mueve, los planos cerrados en la prota que mira para donde no tiene que mirar, la oscuridad constante, alguien tras la cortina, alguien en la cama, espiritismo, los que no creen, el sótano, los demoníacos, los niños chungos como Samara, la música, los FXs, todo, pero TODO estaba ahí. Y bien administrado. Lo que no es lo mismo que bien puesto. Eso sería la perfección, y a la peli le faltan algunos apretones de tuerca para serlo. Pero eso es secundario. Seguro que el remake gringo los hará.



Grande el cameo de Geraldine junto al Sr. Vivar.

Grande Benigna paseando la guagua en el cochecito...

miércoles, 10 de octubre de 2007

Zeitgeist


Los retornos a veces son como partos. Dolorosos pero iluminadores.
Más locos que nunca en nuestro retiro Hikikomori esperábamos algo como esto para volver a las andanzas blogeras.
No hay reseñas ni comentarios. Afírmense como puedan.
Pd: Gracias Sundance...

viernes, 24 de agosto de 2007

Tom Tom, muéstrame el camino




Picture this: Conduciendo a través de la carretera rural más desolada del mundo, 3 p.m. de un sofocante día de verano y la señal de la gasolina que ya lleva advirtiendo por un buen rato que tentar la suerte no es el mejor camino en la vida.

¿Qué hacer? ¿Acelerar? ¿Volver sobre nuestros pasos hasta encontrar el último punto urbano por el que pasamos? ¿Recriminarnos por no haber previsto lo verdaderamente único que debíamos prever?
Digo recriminarnos porque sí, para variar Mr. Frogo, mi fiel compañero de aventuras se encontraba a mi lado para recordarme lo difícil que puede ser a veces lo que usualmente es fácil.

Luego de culparnos mutuamente por un buen tramo, y cada vez más pendientes del marcador de la gasolina que del sinuoso-vomitivo-me-mareo-a-la-derecha-no-mejor-a-la-izquierda-la-otra-izquierda-camino, nos enfrascamos en ese silencio post tempestad en el que aun nuestro orgullo nos impide retomar la conversación para echarle la culpa a un tercero llamado circunstancia. Ese que hace que los que habíamos discutido ahora volvamos fríamente a ser amigos frente a la adversidad. Como en las pelis de catástrofe. Mr. Frogo como Charlton Heston y yo como Gene Hackman, uniendo fuerzas. La rubia chillona que muere y celebramos nos la guardábamos para más tarde. Ahora era el momento de salir del problema. Una nueva advertencia del gasolinómetro sonaba como la última. Había que pensar rápido y jugar todo o nada (nada = caminar mil kilómetros hacia el desierto para morir de sed, y luego descuartizados por obra de buitres y hienas).


¿Quién nos había sacado de la carretera para “supuestamente” surcar el camino “más corto” hacia nuestro destino? El enemigo circunstancia tiene nombre y apellido: Tom Tom, el GPS amigo. Para los no entendidos, un pequeño dispositivo electrónico que sobrenaturalmente se conecta con un satélite (sí señores, el futuro es hoy y están entre nosotros) para luego desplegar en una pequeña pantalla información del tipo como, donde, y hacia donde vamos.

El solo imaginar que un rayo proveniente del pequeño artefacto, se eleva desde nuestro auto en movimiento, cruza las nubes (estaba despejado pero suena más heavy), la estratosfera, ve la tierra y el cosmos a lo lejos, para luego interactuar con un robot que nos responde a “nosotros”, sí a “nosotros”, ni un centímetro adelante ni uno atrás, es corpúsculo Krauseano. Del planeta éxtasis ese.

La tecnología había hecho que nos entregáramos. Nos había hecho morder el anzuelo que aunque no lo reconozcamos, nos encanta morder. Nos encanta que nos guíen. Nos encanta que haya alguien que haya recorrido el camino antes que nosotros para evitarnos luego los desafíos y/o dilemas. Somos animalitos pensantes, pero animalitos al fin y al cabo. Necesitamos cobijo en nuestras vidas y como animalitos sabemos que nuestra madre saldrá a cazar para luego dárnoslo. Por lo menos hasta que seamos grandes y podamos valernos por nosotros mismos.

Pero estamos en una era de revoluciones, y las leyes de la naturaleza se han roto una y mil veces. La sensación agobiante a la que estamos expuestos en nuestra sociedad actúa sobre nosotros inyectándonos desasosiego, confundiéndonos, desequilibrándonos, haciéndonos preferir proyectar infinitamente el siguiente paso antes que realmente darlo. ¿Qué camino tomo? Los cuatro puntos cardinales son tres, norte y sur.

El cobijo será siempre mejor. El equilibrio que ello nos brinda desencadena la reacción química que desde nuestras células, cruzando tejidos y nubes, llega hasta nuestro cerebro con forma de ideas y finalmente decisiones. La decisión de dejar que el “destino”, otra persona, o las circunstancias nos den lo que nos corresponda. Preferimos conformarnos con eso antes que amotinarnos. Siempre habrán souveniers del “Che” o del grupo Rock-Punk de turno en la tienda de la esquina para acabar borrachos.

Mr. Frogo y yo encarábamos la última recta de nuestra aventura. La carretera inhóspita no había terminado, y no sabíamos si nos movíamos producto de una pendiente o por los últimos estertores del motor, pero tomaríamos una decisión. La tomaríamos “nosotros”. Nos hicimos cargo de nuestro dilema y nos despedimos del cobijo que mami Tom Tom nos ofrecía.



Aprendíamos una vez más, a fuerza de catástrofe, que la única forma de evitar nuestra propia carroña es atreviéndonos a guiarnos a nosotros mismos.

El siguiente pueblo nos daba la bienvenida en el horizonte, con un abrazo y los tan preciados litros de gasolina para continuar el viaje.

Que el destino pague.

domingo, 19 de agosto de 2007

La Morte Rouge




La mejor película española del año pasado no es un largometraje ni un corto, no es ficción ni documental, no tiene un reparto profesional ni se ha estrenado en salas ni DVDs. Por desgracia.

La morte rouge, híbrido de autobiografía y reflexión sobre la creación, la realidad y el recuerdo durante la infancia, es un mediometraje del director vasco Víctor Erice realizado por encargo para la exposición Correspondencias, muestra hispanofrancesa de la obra del autor español y su homólogo iraní Abbas Kiarostami.

En esta película, Erice nos cuenta la historia de un niño que descubre por primera vez el cine sin haber sido alertado de que sus tramas son pura invención. Aterrado, cuando el niño-Erice contempla una película de intriga no sólo se inquieta por lo siniestro del cuento sino por la complicidad de la audiencia, que es testigo de los crímenes sin inmutarse. Afuera en las calles, otros crímenes –es la posguerra- quedan también sin resolver y se mezclan en los sueños del niño.

La obra es un prodigio de media hora que ahonda en la poesía sin caer en grandes brochazos, en pedanterías grandilocuentes ni obviedades. Al contrario, resulta una película humilde. Es un mediometraje frente a los largos cada vez más largos. Frente a la macrohistoria recurre a la microhistoria, la de un director y una película poco conocidos. Y frente a la vida de un niño como otro cualquiera en el franquismo; el mar, símbolo de lo que permanece.



Es un error pensar en La morte rouge como una historia autobiográfica sin más. Sus reflexiones borgianas sobre cómo los autores desarrollan historias muy reales para otros van más allá. Yo también he soñado en mi infancia con un ET de carne y hueso, algo que me acompañará con más viveza que cualquier enseñanza del parvulario. Los dioses y los mitos no por no existir son menos poderosos, como dice Alan Moore.

Pero es notorio que Erice haya hecho esta película cuando se acerca a los setenta años. Me hace pensar en la frase de Robert Crumb: llega un momento en que contemplas la dimensión épica de tu propia vida. Toda ella es narrable, y es la que mejor conoces.

Muchas personas devienen narradores inevitables, en primera persona, de su propia vida. ¿Cuántos de nosotros nos hemos puesto unos cascos con el reproductor de CD o mp3 y hemos visto moverse el paisaje al ritmo de la música? Se dice que Alfred Jarry, autor de Ubú rey, terminó pareciéndose mucho a su propio personaje, basado en un profesor del colegio al que todos ridiculizaban. Jarry adoptó su forma de hablar y su excentricismo. Y no sólo es propio del arte. El conde duque de Olivares, en su lecho de muerte, recordaba a voces “cuando era rector” de la universidad de Salamanca. Erice, preso de su propio y hermético perfeccionismo, ha sido incapaz de realizar un largometraje en diecisiete años. La morte rouge es muchas cosas pero podría ser el espejo en el que se refleja, doloroso, el retrato de un director que ha sido secreto durante años.
La ficción puede ser la otra cara de nuestra realidad. A veces presenciamos las obras de fantasmas, pero ellos son nuestros últimos espectadores.

Nota GaGa: Los señores, señoritas y animales gaga detrás de este blog dan una cariñosa bienvenida al respondable de este post, nuestro querido amigo Albretch. ¡Y que sean muchos más!

martes, 14 de agosto de 2007

La vida de los otros y las teorías conspirativas



Fui a ver la alemana “La vida de los otros” y lo que sentí fue la sensación de que alguien me estaba adoctrinando.
Vamos al comienzo de aquellas sensaciones.
Tras los primeros minutos de metraje me despegué de la peli y dejé a mi cabeza rodar por muchos pensamientos. A teorizar, a recordar cosas, a viajar lejos pero cerca de la pantalla. Claro que influyó el ritmo de lo que se me estaba contando. En fin, en ese momento, llegue a la estúpida conclusión de que en el mundo conviven dos razas muy distintas. Las diferencia el poder.
Una de ellas sería algo así como la “idealista”. La otra, la “dominadora”. La primera opinaría que las cosas se pueden cambiar con la unión de sus fuerzas en pos de una causa común. La segunda, no estaría tan lejos, pues su fin es el mismo. Conseguir que cambie el orden de las cosas. Sin embargo a diferencia de los “idealistas” para los “dominadores” la unión de “todos” por una causa es inviable. Es más, luchar por una causa requiere insoslayablemente controlar (o contener) al, llamémoslo en jerga bélica, “enemigo”. Dominarlo.
Pero ojo, la gracia está en que no se de cuenta de ello. Hacerlo hacer las cosas que queremos y que piense que las hace libremente. En definitiva, ser más listo que él.
Aquí no importa que estén todos unidos. Lo que importa es que los pocos (o muchos) convencidos de algo, tengan el poder y una estructura que acoja y valide el “dominar a los otros”.
Retomo la película y mi teoría “idealistas” v/s “dominadores” y me pone de mal humor pensar que estoy entre los primeros. Me pone de peor humor que de no querer estarlo tenga que estar entre los segundos. Esa disyuntiva me hace volver a “la vida de los otros” con el ceño fruncido.
¿No les jode a ustedes que el mundo de los que buscan el camino lateral parezca el real? ¿El más viable aunque no el más ético, civilizado ni correcto? Poniéndolo en “normalito”, como decía un querido profesor que tuve por ahí. ¿No les toca los eggs que vaya el listillo y ponga a todos sus amiguetes enfrente de ti, en una fila que lleva mil horas de insolación?
Quiero entender que todas esas sensaciones tienen que ver con la decisión narrativa de la peli de que empatice con los protagonistas. Estandartes del idealismo.
Con el escritor y su novia actriz, que me venden como tan buenos que me da rabia. Punto en contra. La empatía no funciona y el ceño fruncido entra en un punto sin retorno en la estructura celular que le da forma.
Comienzo a escarbar en lo que tengo enfrente y no me demoro mucho en darme cuenta del adoctrinamiento pro valores USA que hay de fondo.
Sí, sí... ya se que esto echa para atrás porque se ha usado mucho, y es por eso que me declaro de ante mano un no Michael Moore. Me explico, no me importa que la política de EEUU desde hace mucho sea lo que es. Idealista es enojarse contra aquello. Entenderlo y aceptarlo ayuda a descubrir, según mi humilde opinión, cuando se nos está haciendo creer que escuchamos la verdad o cuando estamos tomando una decisión libre. Por lo menos te empuja a investigar por tu cuenta pues enojados hay muchos y sigue estando la cagada en el mundo mientras la gente de BP se sigue cagando de la risa viéndonos comprar gasolina extra verde.
“La vida de los otros” con su Oscar, su Buenavista Internacional como distribuidora, y con su Alemania mala y buena, no me convence en lo mas mínimo. Mejor estaba la “Good Bye Lenin” (aunque en la mitad se transforme en una screwball comedy).
Sus personajes acartonados, su “transformemos al malo en bueno porque echa de menos lo que nos hace humanos”, dígase vivir en pareja, amor, y todas las cosas que suenan ñoñas cuando se venden forzadamente. Digase2 cuando se esta tratando de adoctrinar.
No. No y no3.
Sin embargo, es interesante la ambientación. El sentir que se está enfrente de otros códigos culturales y por añadidura emocionales. ¿Son los alemanes/as tan fríos como me lo parecen, o es solo que los actores lo hicieron mal?
¿Preferiría a Sean Pen gritando al cielo con la cabeza caliente escapando del primer plano de la lagrima en su mejilla al son de la música mas apoteósica, trillada y efectista que se podía encontrar como ocurre en Mystic River?
¿Quizás el grito muteado de Al Pacino en El Padrino III sería mas adecuado?
Sí, estoy un poco enojadin con que hayan malos y buenos por todos lados. Principalmente porque mientras más me crecen los pelos que salen desde mis oídos me encuentro con que en la vida existen por sobre todo las circunstancias. Y que lo malo y lo bueno son caras de una misma moneda que se vuelca para uno u otro lado constantemente.
A veces somos idealistas y nos enojamos por estas cosas. A veces somos dominadores y ni siquiera nos damos cuenta de que lo somos. O peor aun. Ni siquiera nos interesa reconocerlo. Pero eso es de idealistas, y yo estoy enojado.

Pd: ¡Dios! La tinta roja me mató.
Pd2: Y el Oscar que lleva gente al cine, para ver una peli que no es americana semi también.

sábado, 21 de julio de 2007

Bienvenidos a la habitación de Björk

Esto de querer actualizar el blog conforme van sucediendo los hechos y no poder me pone nervioso. Pero aquí seguimos con este post en la batalla contra el tiempo.
¡Björk en las Ventas de Madrid el pasado Miércoles!
Lo pasamos tan bien y las fotos salieron tan de mierda que para estar a la altura he subido un video a youtube y todo.
Un escenario simple pero efectivo. Observándolo durante la espera pensaba en la amistad de la islandesa con Gondry y la verdad es que la sintonía entre ambos salta a la vista. Banderillas y colores por todos lados. Casi utilería casera. Tres pantallas de plasma que no aportaron nada, fondo negro, una banda vibrante y su voz que nos puso a todos la piel de gallina.
Sin duda ella no se siente una show woman y en honor a eso nos cantó lo que quiso y se fue emocionando de a poco con lo que sus canciones le decían. La invitación era a conectarse con aquello y aceptamos encantados. Después de todo estábamos emocionados desde que supimos lo del concierto así que le aguantaríamos lo que fuera, y no nos decepcionó.
Pocas canciones de Volta, pero no pasa nada. Para eso está el CD o emule, y seguro que cuando los temas de este nuevo disco también se transformen en clásicos, nos dará lo mismo que estos dejen a otros fuera en sus futuros conciertos. Tantas corbatas bonitas hacen difícil elegir solo una (esto al margen de estrategias de la discográfica, claro).
Solo una cosa extraña en ella, sobre todo al comienzo. Una sensación de oficina. De rutina. De “hago esto todo los días, y aunque lo hago porque lo amo, es a veces, en buen español, un verdadero coñazo”.
Pero me olvido de la paranoia y las conspiraciones extraterrestres. Bailamos, saltamos y coreamos, y si esta fue la versión “de oficina” no me quiero imaginar como hubiese sido la inspirada. Un mal día que para los ojos del resto luce como uno casi perfecto no lo tiene cualquiera.

La Môme y mi madre


Mi madre está a miles de kilómetros de distancia de donde me encuentro ahora, pero no faltan momentos espontáneos o inventados para recordar el cariño que nos une.
Una semana antes del día de la madre en Chile, y como con un desfase tipo Jet Lag, se celebró el famoso día acá en España. Y como no, pronto me vi celebrando con Mr. Frogo y su progenitora en un cine amigo madrileño, a oscuras frente a la maciza La Môme, vida y obra de Edit Piaf. Una peli respetuosa, emocionante y transparente. Que a pesar de su director y su reputación, no cayó en ningún momento en el efectismo emocional ni audiovisual para amplificar los dolorosos pasajes y éxitos de una mujer de talento privilegiado como lo fue la Piaf. De esos puros e inmortales.
Del por qué mi madre tiene un nexo con esta historia hablaré más adelante. Ir por parte es mi defecto. Cuando vean que en la película justamente se intenta lo contrario entenderán el mérito que tiene aquello. En fin.
Hacer una película biográfica me parece inevitablemente un acto de reinvención. Sí, alejarse de los tópicos que hicieron de ese personaje alguien querido u odiado por el imaginario colectivo, y transformarlo en algo totalmente nuevo, fresco, con el cual empatizar a pesar de pequeños o grandes defectos me parece por decir lo menos una tarea titánica. Es mantener una postura narrativa “libre” y al mismo tiempo tangencial a los hechos reales, en busca del ser humano oculto tras el genio o demonio. Una especie de constructivismo creativo.
Hitler en “Der Untergang” (El Hundimiento) es un ejemplo claro y reciente del aquel intento, así como también la vida de Jack La Motta, en la clásica “Raging Bull” (Toro Salvaje). Pero cuando hablamos de Edit Piaf es diferente. Al contrario de lo que ocurre con los protagonistas de ambos ejemplos, en ella la destrucción no se expande más allá de los límites de su piel. Cualquier explosión es interna y solo somos testigos de aquello a través del dolor y pasión con que su voz disfraza esos sentimientos en cada una de sus interpretaciones. Explicarlo pone los pelos de punta.
Edit Piaf tuvo un don. Un super poder. Un ángel de la guarda que la rescató del hambre y de la calle. Pero solo le alcanzó como anestesia al cuerpo. Las heridas del alma seguirían ahí y dedicaría su vida a intentar sanarlas. Es la lucha la que trasciende. La búsqueda del amor y del cobijo. Alguien por ahí alguna vez me dijo que los problemas existen en estado líquido o gaseoso, y cuando logramos que se solidifiquen, aparece la obra de arte.
De alguna extraña forma aquí es cuando aparece mi madre en esta historia. Edit Piaf a pesar de todas las dificultades tenía su voz recordándole en todo momento que aquella transformación física es posible. Yo no tengo ese don como recordatorio, pero sí tengo a mi madre.
"La vida en rosa puede" ser para muchos otra frivolidad maquiavélica de Olivier Dahan, con una sobre actuada Marion Cotillard. Para mi y los que estábamos ese día en el cine, fue un fresco lleno de excesos emocionales tan coherente con a quien retrataban.
La discusión está abierta.
El cine nuevamente se sale con las suyas rescribiendo furtivamente pasajes de la historia. Por lo menos la que imaginamos.
A mi por ejemplo me hizo recordar con cariño a mi madre.

viernes, 13 de julio de 2007

Mr. Frogo y las luces en el cielo



Hace dos días Mr. Frogo recibió su carné de conducir. Pero la alegría se extinguiría pronto. Ese extraño presentimiento de que algo del más allá le observaba se lo había advertido.
Un sueño. Luces jugueteando sobre su cabeza en el cielo infinito. Vigilándole. El destello, luego un fuerte ruido y el golpe. Segundos de conmoción. Una nave y extrañas criaturas descendiendo a su encuentro.
Dos días bastaron para que esas pesadillas se hicieran realidad.
Mr. Frogo al volante como sinónimo del choque de culturas interestelares.

Herido se arrastró hasta donde pudo para vigilar a los visitantes dándose un baño. Me ha llamado para contarme que a pesar de todo está bien. Nada grave. Solo un rasguño en el parachoques delantero. Sabe que tiene una nueva misión por delante y no la abandonará. Se ha prometido a sí mismo que ni el meteorito más pequeño le volverá a golpear.
Yo solo quiero que no se haga daño.
Nuevos poderes, nuevas responsabilidades.
¡Enhorabuena Mr. Frogo! Y que tengas muchos buenos kilómetros por delante.

domingo, 1 de julio de 2007

EuroPride Madrid 2007


Madrid fue el anfitrión multicolor del Euro Pride 2007, y a pesar de las clases de conducir matutinas o el partido de tenis en el desierto a las 3 del medio día, con Mr. Frogo no nos lo perderíamos por ningún motivo. Aquí algunas instantáneas.




martes, 26 de junio de 2007

22 Cinema Jove / Valencia 2007

Una semana intensa llena de encuentros, charlas, mercado internacional de cortometrajes, visionados, IberTalent, películas en competencia, experimentos, egos, máscaras y meta metáforas visuales, que junto a las traducciones simultáneas y anécdotas a granel se extinguen lentamente tras la estela del 22 Cinema Jove de Valencia que acaba de llegar a su fin.
Julie Delpy presenta su nueva Deux Jours À Paris rumiando un chicle frente al público en la clausura y nosotros que marchamos a exorcizar todo aquello sobre la arena de la noche de San Juan, la fiesta tribal playera más grande presenciada jamás por nuestros incrédulos ojos. Al fin y al cabo, supuestamente de eso trataba todo. Una vuelta a los orígenes de la narración. Miles de fogatas bajo el cielo, rodeadas de todo tipo de almas dispuestas a escuchar.
Atentas al paso de alguna buena historia.




sábado, 9 de junio de 2007

Satoshi Kon y la 3ª Ley de Newton




Susan J. Napier en su ensayo titulado El problema de la existencia en la animación japonesa trata el tema de cómo y por qué para los espectadores orientales, sería más fácil descifrar una narrativa llena de simbolismos y metáforas extremas respecto de sus pares occidentales.
Habla de cómo los occidentales estaríamos más acostumbrados a una cierta “normalidad” narrativa, que actúa definiendo nuestras expectativas cercándola de ciertas posibilidades. Posibilidades que se expanden más allá de lo remotamente esperado en formatos como la animación, donde todo parece posible.
Pero el tema no es “cuántos” símbolos somos capaces de descifrar. Ese reto es tan imposible como infinito. El desafío está en la capacidad de “dejarse llevar” y aceptar que todo puede pasar, y que también a través de eso se puede apelar a nuestra memoria emocional.
El desafío es dejar que el miedo a lo desconocido no se traduzca en “no me gusta porque no lo puedo entender”, o dicho en otras palabras, “no lo puedo clasificar” en mi arsenal de conjuntos y subconjuntos que configuran mi subjetiva y colectiva realidad.
Citando a un amigo psicólogo, Napier incluso lanza la idea de que como occidentales estaríamos “psicológicamente desprotegidos” frente a la animación y sus continuas fluctuaciones entre lo real y lo irreal.
Para explicarse hace un interesante recorrido histórico buscando en los orígenes de la representación que se ha hecho del mundo en las artes escénicas japonesas. Se detiene en el teatro de títeres tradicional (Bunraku), en el que el operador, a diferencia de su par occidental, permanecía visible ante el público con el objetivo de reforzar la idea de un mundo real y uno ficticio coexistiendo. De un títere y su titiritero. La animación como heredera de aquello desafiaría nuestras expectativas invitándonos a un viaje potencialmente desagradable por el inconsciente. Nos invitaría a seguir un conejo blanco que luego se hace multicolor. Un viaje que en Japón y quizás en toda Asia no sería precisamente interpretado como una pesadilla, sino más bien como la simple puerta al sótano emocional.
Sin embargo, y a pesar de las diferencias culturales, las nuevas generaciones de este lado del planeta, alimentadas visualmente con una diversidad sin precedentes y cada vez más global, parecen haber sido inoculadas con el antídoto contra la ceguera frente a aquellas formas narrativas, mostrándose cada vez más receptivas a maneras “distintas” de contar las cosas, invitando a su vez a la industria y sus distribuidores a ir en busca de material fresco que comercializar desde Oriente. Los hermanos Wachowski lo hicieron con la Mamoru Oshii´s: Ghost in the shell, (Aka, luego de un pastiche de influencias, The Matrix) y se les agradece, pues refrescaron un género como la ciencia ficción, que luego de tanta Star Wars ya se identificaba más con el de aventuras en pijamas, figuritas de plástico y gadgets ingeniosos, que con el existencialismo y la reflexión visionaria de sus orígenes.
La cultura popular japonesa viaja desde el futuro y no nos queda más que disfrutarla. Después de todo Marco polo ya lo había hecho.



Otra de esas ricas y exóticas mercancías se llama Satoshi Kon. Colaborador en sus inicios del citado Oshii y discípulo de Otomo, transformándose luego en el director de obras como la asombrosa Perfect Blue (Largometraje) y la lúcida Paranoia Agent (serie de 13 capítulos).
Kon refleja cabalmente las hipótesis que de Napier les expuse en un comienzo. Nos invita a buscar el titiritero que llevamos dentro a pesar de lo concreto. Nos invita a hacer un pequeño esfuerzo extra por no quedarnos con los tópicos con los que disfraza sus historias.
Kon camina silencioso entre tabúes de la sociedad japonesa (y por qué no de la sociedad global), como son la pedofilia, el incesto, el estrés laboral, el suicidio colectivo, y otras tantas temáticas para llegar a lo que le interesa. El lugar donde radica el verdadero conflicto de sus personajes. ¿Por qué tomé tal decisión? ¿Estoy preparado para asumir las consecuencias? ¿Soy lo suficientemente fuerte para enfrentarme a ellas o es mejor sublimar pensando que siempre hay alguien culpable allá afuera?



Satoshi Kon se revela ante la dictadura de la acción-reacción de la narrativa convencional, y es capaz de hablar con “dibujitos” de la incapacidad del ser humano para enfrentarse a sus miedos.
Kon utiliza la narrativa convencional de causa y efecto para finalmente dejar abierta la puerta trasera del subconsciente. Ahí está la órbita de su trabajo.
Causa / efecto, acción / reacción. Una chica lleva una doble vida. Durante el día es una cándida profesora de escuela y la prometida de un buen hombre. Durante la noche la más viciosa de las prostitutas. En el “universo Kon” la historia no va de cómo su futuro marido descubre quién realmente es y de cómo su relación, vida profesional y social se van al retrete. No. La historia va de cómo esa parte de la protagonista, que disfruta vendiéndose al mejor postor, intenta evitar que la blanca paloma que es de día, la borre del planeta. ¿Quién soy? ¿Soy más buena o más puta? ¿Quién de las dos merece desaparecer?
Y por si todo eso fuera poco, la metáfora visual deja muchas veces de ser metáfora y despliega su belleza para encandilarnos. Una especie de bonus track maravilloso. Algo así como los recuerdos que se nos vienen a la cabeza al olfatear una sabrosa y fresca fruta. ¡Al diablo con los beneficios nutricionales! Las imágenes de Kon son bellas y sugerentes y disfrutarlo no es rendirnos a un eye candy.
Aquí en Alí Ga-Ga esperamos con ansias su nueva Paprika y les alentamos a disfrutar su obra y la de muchos otros autores como lo hemos hecho y seguiremos haciendo.
“Las leyes de Newton (como su tercera de acción-reacción) tal como comúnmente se exponen, sólo valen para sistemas de referencia inerciales. En sistemas de referencia no-inerciales, junto con las fuerzas reales deben incluirse las llamadas fuerzas ficticias o fuerzas de inercia que añaden términos suplementarios capaces de explicar el movimiento de un sistema cerrado de partículas clásicas que interactúan entre sí”.


Un nuevo integrante llega a Alí Ga-Ga

Defendiendo la puerta de nuestro cubil desde el martes, y después de un riguroso bautismo, le damos la más calurosa bienvenida a un nuevo integrante de nuestro clan:

Leo el polifacético.


lunes, 21 de mayo de 2007

Zodiac: contra los Analfabetos Funcionales

Anoche entre la tormenta primaveral que casi deja inundado medio Madrí, fuimos con Mr. Frogo a ver Zodiac, la última película de David Fincher, y luego de las casi 3 horas de metraje salimos con el pulgar apuntando hacia el cielo, sonrientes y con la grata sensación de que no se nos había subestimado.

Zodiac es un thriller y no voy a contar de que va en detalle porque para eso están los 12 mil links llenos de spoilers que hay desperdigados por la red.
Solo decir que, al margen de que desde el comienzo fuimos invitados a acompañar a los personajes en el viejo juego del ¿quién será el asesino?, en el camino fuimos descubriendo muchas otras capas entrelazadas y desarrolladas con elegancia que terminaron reverberando en nuestra memoria emocional.

Sí, porque con Mr. Frogo justo habíamos estado hablando de las experiencias que vivió en un super centro de lectura en Salamanca que tuvo que visitar la semana pasada, de su impacto en la comunidad, de nuestros recuerdos sobre las bibliotecas, los libros o revistas que solíamos leer de niños, hasta terminar discutiendo sobre el tema de los analfabetos funcionales. Y justamente de ellos está rodeado el protagonista principal de esta película. Un joven dibujante que convive en la redacción de un periódico con un grupo de animales alfa que no se percatan de su existencia hasta que les da la mejor lección de “como llegar hasta el fondo de una historia sin ser ni periodista ni detective” (la película de hecho está basada no solo en los sucesos que rodearon el caso del Zodiac real, sino más bien, en la obra literaria del verdadero joven dibujante Robert Graysmith respecto de ellos).

Pero ojo, aquella lección no radica exclusivamente en que el protagonista busca “más” en la biblioteca. Radica en que busca “mejor”. Es capaz de relacionar lo que lee con experiencias presentes o pasadas (básico pero difícil). Además, es el único en la historia que parece dispuesto no solo a enfrentarse a sus miedos, sino que también a pagar el precio de obsesionarse con ellos, hasta sus últimas consecuencias.

Eso sí, aquí se nota que la peli es un thriller y no un drama, o un intento de mezcla de ambos, pues más que preocuparnos de los “por qué” de esta obsesión, nos centramos en la acción que ésta desencadena, sin alejarnos de la pregunta original sobre ¿quién es el jodido asesino?
En Seven, Fincher ya había explorado los dilemas morales de los personajes en su lucha contra el mal. Aquí la cosa era vivir en carne propia la angustia-obsesión-frustración con que la pregunta fustigó a una sociedad. Sentirse perdido con tantas pistas que no conducen a nadie, o peor aun, sentir constantemente que se está cerca pero no.

No extraña que Fincher se haya decantado por esta historia para regresar a las pantallas. No en vano, él como director también es conocido por ser obsesivo, si no el más.

Pero claro, a la peli también le encontramos vacíos, e incluso no nos gustaron algunos de los actores y sus personajes, pero mágicamente le perdonamos todo. Terminamos sacándonos el sombrero ante su capacidad para exponer tanta info sin hacernos desaparecer en la oscuridad de la sala. Sentimos que para Fincher era importante que estuviésemos ahí. Respetamos que no haya optado por soluciones fáciles y efectistas respecto de la historia y su evolución, y que en cambio haya decidido narrar de una manera seca y fiel los hechos retratados.

Al final (no, no es un spoiler) nuestra necesidad de resolución se resuelve de una manera exquisitamente cinematográfica y nos vamos contentos por la experiencia.

Quizás, y volviendo a lo que decía en un comienzo, nos fuimos contentos por el hecho de que se confió en nosotros. En que éramos capaces de aceptar las reglas del juego, de asumir las consecuencias y disfrutar con ellas. Algo parecido a lo que le ocurre al protagonista. En otras palabras, Fincher se la jugó y confió en que no éramos analfabetos funcionales, regalándonos una obra que el reconoce como un paso hacia su madurez.

domingo, 6 de mayo de 2007

Frequent Destination viaja a Tenerife!

FD ha sido seleccionado para participar en la primera edición del Festival de Cortometrajes en Video Digital Ateneo en Corto-Coste Cero, a celebrarse del 7 al 9 de Junio del 2007 en Tenerife.

Página del festival