Fui a ver la alemana “
La vida de los otros” y lo que sentí fue la sensación de que alguien me estaba adoctrinando.
Vamos al comienzo de aquellas sensaciones.
Tras los primeros minutos de metraje me despegué de la peli y dejé a mi cabeza rodar por muchos pensamientos. A teorizar, a recordar cosas, a viajar lejos pero cerca de la pantalla. Claro que influyó el ritmo de lo que se me estaba contando. En fin, en ese momento, llegue a la estúpida conclusión de que en el mundo conviven dos razas muy distintas. Las diferencia el poder.
Una de ellas sería algo así como la “idealista”. La otra, la “dominadora”. La primera opinaría que las cosas se pueden cambiar con la unión de sus fuerzas en pos de una causa común. La segunda, no estaría tan lejos, pues su fin es el mismo. Conseguir que cambie el orden de las cosas. Sin embargo a diferencia de los “idealistas” para los “dominadores” la unión de “todos” por una causa es inviable. Es más, luchar por una causa requiere insoslayablemente controlar (o contener) al, llamémoslo en jerga bélica, “enemigo”. Dominarlo.
Pero ojo, la gracia está en que no se de cuenta de ello. Hacerlo hacer las cosas que queremos y que piense que las hace libremente. En definitiva, ser más listo que él.
Aquí no importa que estén todos unidos. Lo que importa es que los pocos (o muchos) convencidos de algo, tengan el poder y una estructura que acoja y valide el “dominar a los otros”.
Retomo la película y mi teoría “idealistas” v/s “dominadores” y me pone de mal humor pensar que estoy entre los primeros. Me pone de peor humor que de no querer estarlo tenga que estar entre los segundos. Esa disyuntiva me hace volver a “la vida de los otros” con el ceño fruncido.
¿No les jode a ustedes que el mundo de los que buscan el camino lateral parezca el real? ¿El más viable aunque no el más ético, civilizado ni correcto? Poniéndolo en “normalito”, como decía un querido profesor que tuve por ahí. ¿No les toca los eggs que vaya el listillo y ponga a todos sus amiguetes enfrente de ti, en una fila que lleva mil horas de insolación?
Quiero entender que todas esas sensaciones tienen que ver con la decisión narrativa de la peli de que empatice con los protagonistas. Estandartes del idealismo.
Con el escritor y su novia actriz, que me venden como tan buenos que me da rabia. Punto en contra. La empatía no funciona y el ceño fruncido entra en un punto sin retorno en la estructura celular que le da forma.
Comienzo a escarbar en lo que tengo enfrente y no me demoro mucho en darme cuenta del adoctrinamiento pro valores USA que hay de fondo.
Sí, sí... ya se que esto echa para atrás porque se ha usado mucho, y es por eso que me declaro de ante mano un no Michael Moore. Me explico, no me importa que la política de EEUU desde hace mucho sea lo que es. Idealista es enojarse contra aquello. Entenderlo y aceptarlo ayuda a descubrir, según mi humilde opinión, cuando se nos está haciendo creer que escuchamos la verdad o cuando estamos tomando una decisión libre. Por lo menos te empuja a investigar por tu cuenta pues enojados hay muchos y sigue estando la
cagada en el mundo mientras la gente de
BP se sigue cagando de la risa viéndonos comprar gasolina extra verde.
“La vida de los otros” con su
Oscar, su
Buenavista Internacional como distribuidora, y con su Alemania mala y buena, no me convence en lo mas mínimo. Mejor estaba la “
Good Bye Lenin” (aunque en la mitad se transforme en una
screwball comedy).
Sus personajes acartonados, su “transformemos al malo en bueno porque echa de menos lo que nos hace humanos”, dígase vivir en pareja, amor, y todas las cosas que suenan ñoñas cuando se venden forzadamente. Digase2 cuando se esta tratando de adoctrinar.
No. No y no3.
Sin embargo, es interesante la ambientación. El sentir que se está enfrente de otros códigos culturales y por añadidura emocionales. ¿Son los alemanes/as tan fríos como me lo parecen, o es solo que los actores lo hicieron mal?
¿Preferiría a Sean Pen gritando al cielo con la
cabeza caliente escapando del primer plano de la lagrima en su mejilla al son de la música mas apoteósica, trillada y efectista que se podía encontrar como ocurre en
Mystic River?
¿Quizás el
grito muteado de Al Pacino en El Padrino III sería mas adecuado?
Sí, estoy un poco enojadin con que hayan malos y buenos por todos lados. Principalmente porque mientras más me
crecen los pelos que salen desde mis oídos me encuentro con que en la vida existen por sobre todo las circunstancias. Y que lo malo y lo bueno son caras de una misma moneda que se vuelca para uno u otro lado constantemente.
A veces somos idealistas y nos enojamos por estas cosas. A veces somos dominadores y ni siquiera nos damos cuenta de que lo somos. O peor aun. Ni siquiera nos interesa reconocerlo. Pero eso es de idealistas, y yo estoy enojado.
Pd: ¡Dios! La tinta roja me mató.
Pd2: Y el Oscar que lleva gente al cine, para ver una peli que no es americana semi también.