viernes, 4 de septiembre de 2009
domingo, 23 de agosto de 2009
Son solo 24 horas, lo sé...
Mawashi en El Clan (ciclo Electro Punk Rock) from Kungan on Vimeo.
Si se animan les espero el Jueves y Viernes. Va a estar bueno.
sábado, 8 de agosto de 2009
Se nos vienen historias de ayer y hoy...


viernes, 31 de julio de 2009
Petra y la Luna

El pasado 21 de Julio se cumplieron 40 años del primer, y hasta ahora único viaje del hombre a la Luna. Un efeméride que siempre me ha apasionado, y no porque quisiera ser astronauta cuando pequeño. No. Yo quería ser payaso o mago, pero astronauta ni se me pasó por la cabeza.
Hay muchas historias que rodean aquella punta del iceberg en la carrera espacial que hacen que sienta tal pasión. El contexto político, la trastienda científica y los avances tecnológicos que por entonces se impulsaron y que hoy podemos gozar en el sin fin de dispositivos que nos acompañan a todos lados haciéndonos más fácil y divertida la vida.
Quizás la gran causa de mi fascinación tiene que ver con una sensación de cambio de paradigma. Que el hombre llegara a la Luna fue sin duda uno de esos momentos en los que “ya nada será como antes”. Momentos de esos hay pocos, o suelen ser más sutiles (por ejemplo la irrupción de Internet en nuestras vidas o la aparición de la TV como fenómeno de masas). En este caso, de un día para otro el hombre volaba al espacio (algo que si lo pensamos bien aun hoy suena raro), posaba su nave sobre la Luna, tal como en las pelis Sci-Fi, para finalmente caminar, rebotar y hablar con todos (TODOS) allá abajo. Así no más. Sin anestesia.
En estos días he aprovechado cada momento junto a mis padres para transportarles a sus recuerdos de ese 21 de Julio del ‘69. Algo así como el rito de preguntarle a tus amigos qué es lo que estaban haciendo para el terremoto del ’85. Y debo decir, me he divertido y emocionado bastante con los detalles de sus rostros al reconstruir la experiencia mirando el vacío (¿han reparado en el hecho de que cuando uno recuerda imágenes queda ciego por ese momento? Intenten probar lo contrario, no se puede, ¿o soy solo yo? En fin.).
Mi madre se recuerda como una niña alucinando sentaba frente a la TV. Rodeada como nunca por toda la familia (padres y hermanos, A.K.A. mis tíos). De echo, no tienen ninguna foto juntos. Ni hablar de eso.
Cuando finalizó el espectáculo, salió a la calle y miró incrédula el cielo. Al margen que ella era una niña, aquello era realmente asombroso.
Mi padre, joven universitario en práctica, hacía lo mismo desde la Patagonia chilena. Rodeado de hombres, una mesa de pool y un aislamiento similar al que pudieron sentir el Comandante Amstrong y compañía. Mi padre recuerda que pensó que nada era imposible a partir de ese entonces y según él utilizó ese pensamiento como espada al enfrentarse a varios desafíos futuros.
Vuelvo al 21 de Julio de este 2009 y lo contrasto con el de 1969. El resultado es más intenso de lo que jamás podría haber imaginado.
Bien por la noche, a eso de las 9, termino mi jornada y regreso a casa con ganas de ponerme mis zapatillas y partir al gimnasio a sudar. Pero no. El destino quería que me enfrentara a otro desafío. Salvar a mi perra labradora de la muerte.
Pero antes de explicar eso vuelvo a 1957, a una de mis historias favoritas. Vuelvo a la historia del primer ser vivo en orbitar nuestro planeta. El animal que hizo que todo fuera posible. Vuelvo a la historia de Laika la perrita cosmonauta:
El 4 de octubre de aquel 1957 la antigua Unión Soviética se adelantaba a los Estados Unidos en la carrera espacial al poner en órbita el primer satélite artificial de la historia: El Sputnik 1.

El éxito de la misión encumbró el orgullo soviético a tal punto que el líder Nikita Jrushchov no dudó en solicitar, solo un mes más tarde, una nueva misión para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la revolución bolchevique.
A pesar de que se estaba construyendo un nuevo satélite este no estaría listo en los plazos requeridos. Se optó entonces por construir uno menos complejo.
Los ingenieros tenían escasas 4 semanas por delante, pero esta no era la única exigencia que complicaría su trabajo.
La petición incluía esta vez construir un artefacto capaz de llevar a una criatura viva en su interior.

Laika era una perra callejera de Moscú y tenía 3 años cuando fue capturada para el programa espacial.

Su entrenamiento estuvo orientado a resistir las condiciones de un viaje que hasta ese momento nadie se había atrevido a realizar.
Confinamiento en una cápsula por 20 días, ruidos, vibraciones y aceleraciones centrífugas fueron parte de las simulaciones a las que fue expuesto el animal resultando en agitación extrema y deteriorando su condición física general.
Pero la cuenta regresiva estaba en marcha.

El 3 de Noviembre de 1957 el Sputnik 2 despegaba hacia el espacio con Laika en su interior.
Al alcanzar la nave la máxima aceleración los ritmos respiratorio y cardiaco del animal, monitorizados con atención desde el cosmódromo en tierra, se incrementaron varias veces por sobre el valor normal.
Al alcanzar la órbita, la punta cónica del Sputnik 2 se desprendió con éxito. Sin embargo, una segunda placa falló impidiendo que el control térmico funcionara correctamente. En pocos minutos la cápsula alcanzaría los -40 °C y tras tres horas de microgravedad, el pulso de Laika descendía por debajo de 102 latidos por minuto para detenerse por completo a las 7 horas de lanzado el artefacto.
Sin embargo, las informaciones provenientes de Moscú decían que el animal se comportaba en calma en su vuelo heroico y pionero, y que en pocos días descendería de regreso a la tierra, primero en su cápsula espacial y luego en un paracaídas.

El ataúd intergaláctico de Laika orbitaría la tierra 2570 veces antes de desintegrarse por completo en la atmósfera el 4 de Abril de 1958.

Décadas más tarde Oleg Gazenko, quien había sido el encargado de entrenar a la perra cosmonauta reconocía ante la opinión pública:
“Cuanto más tiempo pasa más lamento lo sucedido. No debimos haberlo hecho...ni siquiera aprendimos lo suficiente de aquella misión como para justificar la pérdida del animal”.
Los avances de la humanidad habían exigido un sacrificio. Laika había sido la elegida.
Vuelvo al 21 de Julio del 2009 y a la historia de mi perra moribunda.
Al bajar del auto frente a casa me encuentro con mi hermana pequeña saliendo entre tiritones y llorando. Nerviosa, desesperada. Le pregunto qué pasa y me dice que se va al veterinario con Petra. Se está muriendo.
Enfoco mejor entre la confusión y veo a mi labradora anciana caminando obnubilada en busca de un vómito que no llega. La examino en una fracción de segundos y veo que su abdomen y caja torácica están infladas. No un poco. MUCHO.
Siento pena. La perrita, NUESTRA perrita de 10 años (humanos) está sufriendo. Solo atino a cogerla con fuerza y candor. Le digo a mi hermana que esté tranquila. Que vamos volando a hacer todo lo posible por salvarla.
Media hora más tarde me encuentro en medio de un equipo médico veterinario ayudando a meterle un tubo que pueda aliviarle la acumulación desmesurada y feroz de gas en su interior. Pregunto qué pasa mientras siento el estremecimiento de su cuerpo en mis brazos. Mi hermana llora. Me dicen que hay que operarla de urgencia para salvarla. Digo que claro, sin dudarlo. Me responden que no hay cirujanos disponibles hasta en 2 horas. Ya son las 22:30 y siento la debilidad en las patitas de Petra. Mi hermana llama entre lágrimas a amigos y familiares. TODO nuestro Santiago de Chile conocido se moviliza para encontrar un equipo de cirujanos y una dirección a dónde partir.
Sacamos el tubo del interior de nuestra mascota y con la bolsa de suero en alto partimos al auto y luego a un quirófano lejano pero en condiciones. Arriesgo mi vida al volante mientras pregunto a mi hermana si la perrita respira. Sí, me responde. Finalmente llegamos y nos esperan.
Nos desvelamos. La operación dura 4 horas y nos recomiendan esperar en casa. Doy mi teléfono como contacto y espero.
A las 3:44 de la madrugada recibo una llamada y respiro profundo antes de escuchar.
Petra ha sobrevivido. Nos dicen que gracias a que hicimos todo a tiempo. Respiro profundo una vez más y llamo a todos los cercanos multiplicando la sensación de alivio AM.
Hoy Petra sigue bien en su proceso de recuperación. Quizás en unos años más me pregunten qué estaba haciendo cuando el hombre llegó a la Luna. Diré que no había nacido aun pero que tengo otra historia para contar a cambio.
lunes, 29 de junio de 2009
Blanco o Negro… nunca gris

Obviamente no le creí y seguí trabajando con los niños hasta vi de lejos a un grupo de colegas frente a un televisor. Un edificio en llamas era el espectáculo. Esa tarde una profunda pena me hizo querer hablar con varias personas para decirles “te quiero”. Un avión me podía caer en la cabeza en cualquier momento y más que nunca deseaba estar en paz con mis enemigos, amigos y disfrutar lo que la vida me quisiera dar.
3 años más tarde la vida quiso que estuviera en Madrid.
Al cabo de pocos meses de haber aterrizado chocaría de frente y sin airbag contra los fantasmas de aquel septiembre 01. Fue también un día 11 pero esta vez de Marzo. Vivía en el sofá de un amigo, ludópata y argentino, que me acogió en momentos de desesperada miseria, la misma que me haría aceptar un trabajo en el que no hablaba con nadie porque mis funciones eran de invisible mudo.
Desconectado del planeta ese día salí de aquel “trabajo” a las 4 de la tarde y me encontré con una ciudad fantasma, triste. Se respiraba un aire malo, muy malo. Me metí en el metro y caminé hasta el andén a esperar el tren que me llevaría de vuelta a casa (o al menos al sillón). Fue ahí cuando levanté la vista hacia una tele y vi por primera vez las noticias. Primero no entendí nada. Mis ojos me decían que ese manojo de chatarra chamuscada era un tren. Luego por fin leí el scroll y me di cuenta que las imágenes realmente hablaban de Madrid. Me di cuenta que, sin saberlo, estaba atrapado en la ciudad donde ese día se vivía el Apocalipsis.
Aun aturdido hacía esfuerzos y recordaba que esa mañana desde casa había tratado de chequear Internet sin éxito. Más tarde me enteraría que habían robado el 1er piso de nuestro edificio cortando la alarma. Nos habían cortado el teléfono, el ADSL y por lo tanto desconectado del mundo. Peor aun, me habían desconectado de mi familia.
Recordarlo me emociona. Fue una cosa de segundos. Se me ablandaron las piernas. Eran las 4 de la tarde y sin duda en Chile, en mi casa, desde las 8 AM pensaban que yo estaba explosionado, mutilado o aun peor, muerto.
Me dieron ganas de llorar, de acelerar el tren para llegar rápido a algún teléfono público donde poder meter ese Euro y marcar el 0056.
Mi hermana ahora me cuenta que cuando mi mamá despertó y vio la tele se quedó muda. Muda por largos minutos. No tenía por qué saber que en Madrid el tren de cercanías RENFE es diferente al Metro de la ciudad. No tenía por qué saber que yo estaba a salvo.
Va a parecer increíble, y lo es. 2 años después de este suceso y casi 5 luego de lo de NY, me encontraría en Londres. Fue un 7 de Julio. Yo vivía sobre un negocio de revistas y lotería cerca de Peckham Rye en el south east de la ciudad. Aquella mañana como casi siempre bajé muy temprano a la biblioteca pública del barrio a leer un poco de prensa y a escribir mails.
Las noticias hablaban de “desperfectos en unas cuantas líneas del “London tube”. Poco más tarde aquellos desperfectos mutarían a sendas explosiones y muertos por culpa del terrorismo (sea lo que sea que eso signifique).
Esta vez tenía 5 horas de ventaja sobre Chile. 5 horas perdidas en un limbo geo espacial gracias a las cuales mi familia podría soñar un poco más, despertar y encender la TV para luego encontrarse con la tranquilidad de mi mail en sus bandejas de entrada: “Estamos bien, en casa y a salvo. Tenemos un poco de miedo. La ciudad está sitiada. Las autoridades recomiendan no salir y por ningún motivo pensamos hacerlo. Los quiero. Estén tranquilos. Seguiré en contacto”.
Las semanas siguientes pude rasgar una vez más el lienzo que conocemos por mundo para echar un vistazo a través. Una vez más porque ya lo había hecho en Madrid. Pude ver al ser humano comportándose como un pequeño ratón blanco inseguro, desconfiado y temeroso encerrado en un laberinto sin salida. Una vez más pude ver el pánico en rostros ajenos. En ese metro, el de Londres, donde hace más de 50 años mujeres y niños habían logrado refugiarse de un bombardeo quizás aun más bestial.
Todas estas experiencias me hicieron reflexionar y cambiar de opinión por un tiempo. Durante esas épocas de permanente alerta animal dejaría de lado mi predilección por los grises de la vida, los matices, para luchar forzadamente entre el Blanco y Negro. El blanco y negro que impera durante el caos. Vida y muerte no pudieron estar más cerca de mi cotidianidad y aquello me marcó.
Con el paso del tiempo el equilibrio ha vuelto a restaurarse. Nuevamente puedo disfrutar de aquellos matices de la vida. Sin embargo, la sensación permanecería latente para siempre, lista para ser reactivada con toda su fuerza frente a algún estímulo preciso.
Ocurrió también en Londres, y aunque aquí no hubo explosiones ni muerte, sí hubo caos. Inmediatamente puse mi switch en alerta. Mi cuerpo lo sentía. También las personas con las que compartía en ese momento. Trabajaba esta vez en un teatro como parte del Staff. Lo recuerdo perfecto. Parecía como si la ciudad se acallara para recibir un impacto. En ese silencio comencé a escuchar gritos. Con Mathiew nos paralizamos, aguzamos nuestras antenas. Pasó un segundo y recibimos una llamada por interfono. Nos avisaban que estuviéramos preparados pues una estrella venía al teatro a ver el espectáculo. Pero no una estrella cualquiera (como a las que estábamos acostumbrados), esta era “la” estrella.
Bobbies cortando la calle, gente gritando dividida en dos bandos (amor y odio), y caos. Por sobre todas las cosas caos.
Bajé corriendo los 5 pisos del edificio para llegar a la puerta principal. Los guardias trataban de contener a la multitud fuera de sí cuando de pronto, pasando entre un diminuto espacio formado por brazos y piernas apareció él: Michael Jackson.
Me quedé helado. Nos quedamos helados. Solo atiné a decir “Hi”. El me respondió suavemente y dejó que mis compañeros le guiaran hacia su asiento. El show comenzó aunque claramente ese día los focos no estarían en el escenario.

Sintonizo Bilie Jean y el caos se apodera de mi, esta vez con un dejo hermoso, triste y prodigioso. No puedo centrarme, las emociones me embargan. No puedo definirlas.
¿Pena? No lo sé. Dejo la cabeza a un lado y me dejo llevar. Mi pie hace rato que ha tomado la delantera y no para de bailar.
viernes, 19 de junio de 2009
Bye Bye Madrid, Bye Bye Europa
No conocía a nadie, me eran extrañas las monedas, los posibles peligros y también los posibles buenos caminos.
Nadie me había advertido que no se me entendería el “al tiro”, el “fome”, ni el “harto”, peor aun, no sabía que no se me entendería el sentido del humor ni que ahí los niños no habían crecido viendo al “Chavo del ocho” sino que a “Groucho Marx”.
Habían pasado más de 13 horas desde que mi familia me despidiera entre lágrimas en SCL. Al menos 7 horas desde que había terminado de re leer en medio del vuelo las cartas de buenos deseos de un sin fin de amigos. Habían pasado pocas horas desde que había dejado a personas muy importantes a las cuales no sabía hasta qué punto no volvería a ver. Al menos tal como las había dejado al sobrevolar la cordillera hacia este nuevo destino / desafío que recién comenzaba.
Recuerdo que la sensación física es extraña. Al aterrizar y pasar la aduana uno lo único que quiere es irse a la cama a dormir, pero por el contrario todos a tu alrededor están amaneciendo. Es el primer indicio de que uno ha viajado al futuro por más que el cuerpo intente quedarse en el pasado.
Hoy estoy de regreso en Chile, casi 6 años después, y no solo mi cuerpo ha cambiado sino también, los emprendimientos, mi cabeza y casi todo lo que me rodea.
Es inevitable dejarse empapar por ese tufillo nostálgico. 5 años sin duda alcanzan para contar 10 mil historias (o más).
Estas líneas se supone que las quería escribir en Madrid hace una semana. Se supone que iban a ser una suerte de cúmulo de eventos significativos y dignos de contar. De rememorar. Pero todo fue muy intenso y no tuve tiempo.
Hace una semana estaba en casa, agobiado por 35º, pero en casa al fin y al cabo. Porque sí, Madrid ya era mi casa.
Ahora he vuelto al hogar de mi Madre en Santiago (de Chile, no de Compostela ni de Cuba), que por cierto tampoco es la casa a la que solía visitarle. Todo se ha transformado.
Hace una semana necesitaba protección solar. Ahora necesito un “Chaleco”, o varios. Quizás también algo más.
En Madrid si uno pide un chaleco nadie te va a entender. Es mejor pedir un “Jersey”
Si uno viaja a Londres, donde también tuve mi casa alguna vez, por 2 largos años, debe cambiar el chip a “Sweater”. Ahora todas estas minucias se transforman en recuerdos. En experiencia. En nostalgia. Ahhhh. Londres, el siempre frío pero excitante Londres.
Flash, flash, flash!!! Imágenes, olores y mil rostros. Es imposible describirlo todo en tan pocas palabras. ¡Maldición!
Quizás no hay que describir nada. El cofre siempre estará ahí lleno de memories brillantes y otros no tanto para cuando quiera sentarme a mirar, a mirar para atrás.
Hace un par de semanas (quizás 3) ocurrió algo mágico. Una coincidencia de esas que pasan a veces y que hacen clic en el momento preciso.
Un amigo periodista chileno también afincado en Madrid, finalmente publicó en su pasquín un especial sobre Madrid en el que venía trabajando desde hace un tiempo. Me había pedido ayuda: “Porfa, redáctame 3 razones por las que amas la ciudad”. A mi rápidamente se me vinieron a la cabeza muchas más. Incluso razones para odiarla. Logré resumirlas en 3. Bien sosas, pero al fin 3.
Quedó solo una en la publicación.

Hasta pronto (espero muy pronto) Mr. Frogo. Y no, no te olvido felpudo. Leo, tú también tienes que venir. Aunque el SAG te quiera retener en cuarentena. Nosotros diseñaremos un rescate perfecto en helicóptero, de película como tanto nos gusta, y te traeremos ahí donde estemos.
Ahí a nuestro nuevo hogar.
lunes, 8 de junio de 2009
El juez orina
Ya lo sé. Estuve buscando un título menos raro para este post pero no lo encontré. Es que de verdad es bien raro lo que os voy a contar. Curioso al menos.En el post anterior hablé de mi difícil (llorón, rastrero, mimoso, pero verdadero) proceso de escribir un guión. Y con eso en mente hoy me gustaría agregar la siguiente pregunta: ¿Cómo saber si tu obra (peli) va a ser buena o mala?
Hay gente que se mataría (y mata) por obtener una respuesta a esto. Sobre todo los amigos productores (salu2 para ellos).
Buscando nosotros encontramos quizás el portal más gagá de los últimos años: Run pee.
La cosa es simple. Si te mueres de ganas de ir al baño en medio de una peli, este portal te dice en qué momento es mejor ausentarse de la sala sin correr riesgo de perder algo importante de la historia.Ejemplo. Si estais viendo STAR TREK (la última, dirigida por J.J.) y las mil cervezas que te tomaste antes amenazan desde tu vejiga con aguarte la fiesta, no te preocupes. Run Pee nos dice que durante las 2 horas y 6 minutos de metraje existen "multiple PeeTimes available".
Lo mejor de todo es que si pinchas cada uno de los "PeeTimes" (PT) aparece un texto en el que te describen el momento exacto en que pudes salir corriendo (cuando laurita le dice a pedrito que manuelita es su hija y... hermana), para luego ofrecerte un texto donde describen lo que ocurre durante los X minutos que dura ese PT en concreto.Lo mejor de todo, es que son tan considerados con el espectador, que incluso te protegen de posibles spoilers ¡¡codificando lo que te perdiste!!
Aquí, un ejemplo de ALIENS:
Quizás lo primero que uno tiende a criticar de RunPee es su limitado abanico nefrocinematográfico de análisis, circunscrito fundamentalmente a películas mainstream. Pero mirando un poco más en detalle uno se da cuenta que no solo hay otras secciones (como la de cine clásico),
sino que también, RunPee tiene una vocación 2.0 (están abiertos a recibir tus propios RunPees!).A nosotros lo que más nos interesó es el espacio como tal, donde poder discutir abiertamente un elemento tan fundamental de la creación narrativa audiovisual. ¿Cómo saber si esta parte de mi historia funciona o no dentro del rompecabezas?
Sin duda habrán tantas opiniones como espectadores respecto a qué parte de una peli no nos dice nada, y estas podrán estar mejor o peor fundamentadas. Al final esa es la gracia. Debatir.

Vale vale, me callo. Mr. Frogo aquí a mi lado me dice que soy un exagerado y que no es verdad lo del mar congelado en toda la peli.
Culebrón marítimo o no, lo cierto es que hice sangre con piedras, y me quedaron doliendo los ojos. ¿Y a vosotros?
viernes, 5 de junio de 2009
Chasing fantasmas
El primer paso para llevar adelante un proyecto parece ser siempre el mismo: sentarse a escribir en un papel lo que se ha pensado antes sobre la almohada.
Este primer paso concreto es tanto emocional y cerebralmente costoso pero necesario en cualquier tipo de emprendimiento. El primer paso para romper el a veces maldito statu quo al que tiende a empujarnos la naturaleza.
Usted nómbrelo: un edificio, un plan de trabajo, el nuevo diseño para su invento, todo, pero TODO necesita el rito de rozar la punta de un lápiz con un papel para comenzar a dar forma a lo que en algún momento fue su genial e intimo chispazo de creatividad. Sin embargo, ocurre algo curioso en el caso de la narrativa audiovisual.
Aquí el emprendimiento también comienza con una idea, pero el proceso natural que le sigue, (sí, el del lápiz y el papel) puede extenderse varios días, semanas, meses, y en muchos casos, hasta varios años. Me refiero a la escritura de un guión.
¿Puede una idea sobrevivir al tedioso paso del tiempo antes de concretar la forma a la que estaba destinada a transformarse? ¿Puede la fuerza creativa resistir los cambios personales que hacen verla y evaluarla constantemente como apuntándole con una pistola en la cabeza? ¿Puede esa idea sobrevivir a la pregunta sobre su valor o viabilidad luego de pasar tantas hojas de calendario?
Este post no tiene una respuesta para estas preguntas. Solo intento socializar un estado por el que siempre me habían dicho (libros y personas) se suele atravesar como guionista.
¿Tendrá sentido seguir escribiendo? ¿Tendrá sentido asumir el riesgo, invertir tanto tiempo en algo que tiene muchas probabilidades de terminar sirviendo solo para coger polvo en un cajón?
Un profesor alguna vez me dijo que es una pérdida de tiempo escribir un guión si nadie te lo ha encargado o paga por ello. Vale, puede ser, pero esto es como el cuento del huevo y la gallina. Ningún arquitecto intenta seriamente convencer a los demás del valor de su obra sin al menos tener una maqueta bajo el brazo (sea esta binaria o de cartón).
¿Tendrá sentido invertir tanto tiempo en escribir sin al menos saber si se está avanzando por el camino correcto? ¿Aló? ¿Amiga inseguridad? No, no me invites, que la borrachera luego es insoportable y duradera. Ya decidí sentarme frente al teclado y no dar más vueltas anesésicas. No me hagas cambiar nuevamente el número de mi teléfono.
No más guiones de cortometraje, tratamientos de 50 páginas o borradores para televisión. El guión de un LARGOMETRAJE es otra cosa.
Por muchas storylines, sinopsis, escaletas y tratamientos. Por muchos esquemas, pegatinas de colores clasificando tramas, curvas, inflexiones y valles dramáticos; llegó la hora de la verdad.
Me imagino que en este punto de la reflexión lo que cuenta es lo que la gente llama pasión. Una palabra que solo puedo imaginar de manera amorfa en mi cabeza, pero que me sirve para seguir adelante, aunque sea a tropezones.
En el caso de caer, siempre estará el viaje y las experiencias que quedan como consuelo.
Y como me gusta el cine, este post finalmente va del proceso de hacer cine y de la pasión necesaria para seguir adelante con tan Quijotezca aventura. Es por eso que comparto con vosotros algo así como la banda sonora de este momento. ADELE, de su Album “19”, Track 03: Chasing Pavements.
La traducción sería algo así:
Ya me he me he aclarado, no necesito pensármelo más, aun estando equivocada tendría razón, ya no necesito ver más, ya no, esto no es lujuria, ya lo sé, esto es amor, pero… Si se lo dijese a todo el mundo, aún no sería suficiente, porque no te lo he dicho a ti y eso es exactamente lo que necesito hacer al estar enamorada de ti. ¿Debería rendirme? o simplemente debería proseguir el camino aunque éste no condujera a ningún lado. ¿Sería una pérdida de tiempo? Aunque supiera cual es mi lugar, debería dejarlo allí? ¿Debería rendirme? o simplemente debería proseguir el camino, aunque éste no condujera a ningún lado. Yo me repondría y volaría alrededor en círculos, esperando entonces hasta que mi corazón se rompa y finalmente mi espalda comience a estremecerse, podría ser así? ¿Debería rendirme? o simplemente debería proseguir el camino aunque éste no condujera a ningún lado. ¿Sería una pérdida de tiempo? Aunque supiera cual es mi lugar, debería dejarlo allí? ¿Debería rendirme? o simplemente debería proseguir el camino, aunque éste no condujera a ningún lado. ¿Debería rendirme? o simplemente debería proseguir el camino aunque éste no condujera a ningún lado. ¿Sería una pérdida de tiempo? Aunque supiera cual es mi lugar, debería dejarlo allí? ¿Debería rendirme? o simplemente debería proseguir el camino, aunque éste no condujera a ningún lado.
Sí, lo sé, es una canción de amor y no de alguien escribiendo un guión. Pero también es una canción, de pasión, tiempo, cambio y por sobre todo de decisiones. La decisión de romper ese fatídico statu quo y empezar a mover nuestro gordo culo para hacer algo. Sea lo que sea.
Ya lo decía Malcolm Gladwell en su best seller "Fueras de serie"; para lograr la excelencia se necesitan 10 mil horas de práctica.
Este par de chicas cantan la canción de ADELE desde sus habitaciones, quizás comenzando a acumular horas, desde luego haciendo oídos sordos a sus inseguridades, y creyendo que tal vez no están tan equivocadas intentándolo. Al menos este es su primer paso.
jueves, 28 de mayo de 2009
Otro día será...(megapost, sorry, lo sé)
Hace varios fines de semana con Mr. Frogo estábamos viendo TV cuando el canal en que estábamos anunció que había comprado los derechos de exhibición de una serie que acá en aligaga nos tiene enganchados desde hace aproximadamente 5 años: LOST (a.k.a. PERDIDOS).
Para darle alegría a esto tenían organizada programación especial y otras mil actividades, entre ellas el estreno en cine del cap. piloto del programa (uno de los más espectaculares que se han hecho para la TV) en un evento al que invitarían nada más y nada menos que a uno de los protagonistas del show: Jorge García, alias “Hugo Reyes” en la ficción o “Hurley” para los amigos (nunca hemos entendido muy bien por qué tiene tantos nombres).
Para aprovechar de inflar aun más las cosas en el canal invitaban a los fanáticos a asistir al evento disfrazados de algo relacionado con la mitología de la serie, y si lo que salía de eso era lo suficientemente bueno te darían como premio un viaje a Hawaii con todos los gastos pagados por 10 días más un tour a través de las islas donde se rueda la serie. SCRATCHHHHH SOBRE VINILO....
He aquí la gran chispa de todo. Con Mr. Frogo nos dijimos casi al unísono: “¿Te imaginai’ que nos ganáramos el viaje?”...
Pasamos la tarde riéndonos y peluseando sobre cuál sería el disfraz más divertido para cada cual. Y como tenemos unas mentes siniestras y retorcidas fueron varias las horas de risa gratuita que obtuvimos a cambio de cada idea.
Al final llegamos a la seria conclusión de que si nos disfrazábamos tendría que ser de algo absolutamente cañero y currado (impresionante y bien hecho) para competir con la horda de frikis que seguro irían al encuentro a, también, ganar el premio.
Quedamos de pensárnoslo, de evaluar pros y contras, de conversar con nuestro pudor y preguntarle de qué sería capaz con tal de conseguir un viaje al paraíso for free!!
Creo que pasaron un par de días hasta que nos pusimos manos a la obra, y los disfraces elegidos eran ¡¡el imponente Mr. Eko (interpretado por Mr. Frogo) y su verdugo (spoiler) el Humo Negro!! manejado por myself. Sí, “manejado” porque de lo grande terminó siendo una especie de animatronic gigante y tóxico.
Materiales:
Para el Humo Negro compramos una tela negra de 3 metros (3€),
bolsas de relleno de algodón sintético (3,5€ c/u x 3), pintura negra en spray (2€ c/u x 5) y mucho hilo negro, aguja (me pinché varias veces y duele harto), paciencia y sin duda adelantar varios años mi futura ceguera. Ah, y cinta de embalaje, alambre y una espuma (2€ el metro) pa hacer la cabeza del muñeco.
El Leo me estuvo ayudando a inspeccionar cada pieza del vestuario. Sabíamos que la idea era buena y que al menos no pasaría desapercibida, ya que puesto y en combinación con mi gigantismo, es un traje como de 70 metros de altura (es verdah).
Para el traje de Mr. Eko la cosa era un poco más trabajosa porque necesitó un palo que con Mr. Frogo tuvimos que ir a conseguir furtivamente y arriesgando cárcel a un parque que hay cerca de casa. Lo peor es que el tronco no salía y estuvimos tirando fuerte un buen rato, con los ojos de Al Gore mirándonos desde el cielo.
Otro desafío era darle al sapo los músculos del negro alterofílico que es el famoso Eko. Para eso hizo falta un metro cuadrado de cuerina y mucho tiempo de costura. Mucho, mucho tiempo. Ufff.... ¡Pero nos acordábamos de Hawaii y seguíamos adelante!
El día del evento
Los días para preparar todo fueron escasos así como el tiempo que le podíamos dedicar a la gracia, pero aun así logramos terminar un 80% de los disfraces. El más castigado fue el de Mr. Eko, al que le faltó un brazo, el pelo y otros detalles que no pudieron subsanarse a tiempo.
El sapo me llamaba por teléfono como a las 18:30 cuando el evento comenzaba solo una hora más tarde, haciendo lo imposible por llegar al hot spot del evento en el centro de Madrid.
Yo por mi parte, estaba vuelto loco en el salón de casa pintando el puto algodón y secándolo con un secador de pelo para salir de una vez por todas de casa con 2 bolsas de basura de jardinero (gigantes) a cuestas, arriesgando que no me dejaran subir al metro por sospecha de terrorismo (sí, el 11M está lejano pero aun impreso con fuego en nuestros recuerdos).
19:10 suena mi teléfono, es el sapo, le digo que estoy saliendo de la estación de Tirso de Molina a solo pasos del cine y me da la primera mala noticia de la tarde: No hay entradas. Los frikis que se habían quedado a dormir en la puerta del recinto las habían agotado como a las 11 de la mañana. Buuu... era de esperar. Pero yo seguiría caminando con las bolsas y mis manos pegoteadas de aquel negro venenoso.
A la vuelta de la esquina lo primero que vi fue la red carpet a punto de reventar. Mucha gente, quizás menos de la que esperaba pero aun así mucha. Inmediatamente traté de ubicar al Frogo que apareció por ahí lanzando una bengala al cielo para que la identificara entre la multitud (mide 1 metro 20 creo). Nos abrazamos y empezamos inmediatamente a estudiar los otros disfraces. Nada especial. Es decir, sí, varios buenos, pero confiábamos en la espectacularidad que estábamos a punto de desplegar. Eso sí, antes había que conseguir un par de entradas o si no nada parecía tener sentido.
Hablamos con todos. TODOS los que tenían cara de algo relacionado con el canal, el cine o la producción en general. Y Nada. ¡No hay entradas y no me importa si te disfrazaste del mismísimo Dios!, me llegaron a decir.
Nuestra dignidad pendía de un hilo. Los disfraces en sus bolsas, los miles de asistentes abarrotando las rejas de seguridad junto a la alfombra roja, la prensa, cámaras, caos y el calor fan a la espera de la estrella que ya no tardaba en llegar.
Había que tomar una decisión definitiva y con Mr. Frogo no nos quedaba más que apostarlo todo. Bola 21, como en las pelis de ruleta rusa.
Le recordé al Frog todo el tiempo y esfuerzo invertido en aquel loco sueño de fin de semana. Que eso al menos debía terminar con el disfraz fuera de las bolsas y entre el público, donde estaba destinado a estar. Contamos hasta 5 como lo hiciera uno de los personajes de la serie en el primer capítulo y ya no hubo vuelta atrás.
Me fui donde la gente de Lostzilla, que parecían los únicos desquiciados como nosotros, y les dije que me había hecho un disfraz pero que me daba lata ponérmelo porque la cosa no estaba tan desmadrada como para hacerlo. Me preguntaron inmediatamente de qué me quería disfrazar y tras mi respuesta se desató la locura.
¡ERES UN CRACK! ¡IDOLO!, y el primero de muchos ¡TIENES QUE GANAR!
La gente se empezó a revolucionar a mi alrededor, nos ofrecieron ayuda para ponerme el humo de mil metros. Espontáneamente hicieron espacio en donde hasta ese entonces era imposible dar un paso. Todos gritaban felices y entusiasmados quizás ante la idea e ilusión de que el actor comprobara lo fanáticos que pueden llegar a ser los Madrileños para con la serie, SU SERIE.
19:30 Llegaba la estrella
Entre la excitación que se desató recuerdo a Mr. Frogo a mi lado, siempre a mi lado, ayudado por otros tantos alegres espontáneos a despegar cosas que no se habían secado del todo. “¡Dale Humo negro por favor!” me gritaban por allá atrás. Otros trataban de tranquilizarnos en funciones de centinela diciendo: “Tranquilos, se ha parado a firmar autógrafos como a 100 metros”.Finalmente todo estaba preparado, Mr. Frogo decidía que Mr. Eko no estaba listo y que debía permanecer guardado. Nos debíamos concentrar en el Humo y así fue.
Me calcé la mole de algodón recién pintado y me levanté entre el gentío con una máscara de por lo menos metro y medio en la cabeza, resultando en el gigantesco y monstruoso HUMO NEGRO!!!
Como tras cumplir una misión todos gritaron alegres. De inmediato las cámaras se me acercaron y me empezaron a preguntar cosas que a penas entendía bajo la espuma y pintura tóxica. Hurley estaba cada vez más cerca, todos le gritaban para que se girara a ver la mole negra. Finalmente lo hizo y vi cómo su rostro pasó espontáneamente de algo así como “Dios que lío este el de las promociones internacionales” a una sonrisa sincera. Se me acercó, nos auto sacamos una foto con su cámara, y otra con la mía. Luego en el Q&A reconocería que una de las cosas que más ha aprendido entre tanta promoción y autógrafos es a componer auto fotos perfectas con su brazo extendido. La prueba de eso es que la que saqué yo me salió borrosa y la que sacó él fue una de las que publicó nítidamente en su Blog oficial Dispatches from the Island.
¡Pero hey! Lo estamos pasando muy bien pero ¡con Mr. Frogo no tenemos entradas!
Una productora americana de la serie que venía en el séquito del actor también me pidió una foto (creo que 5 mil personas me pidieron foto y fue divertido pero al mismo tiempo tóxico ponerse tantas veces esa máscara sin ventilación). Le dije “I haven't got tickets to get in! Could you do something about it?” Me dijo que sí, que haría algo, pero lo único que realmente hizo fue pasar de mi humeante culo (maldita).
Pero como todos se lo habían pasado tan bien, el milagro se hizo realidad.
Un chico entre el público me dijo “¿no tienes entrada? Toma, para dos personas, si hay alguien que se la merece ese eres tú”. Chimpúm.
Una vez dentro pasó lo que pueden apreciar en parte en este video:
Tenemos pensado hablar de la web 2.0 en un futuro post (más corto que este claro), pero solo diremos que aquí nuestro viaje a Hawaii comenzaba a irse a la mierda.
Recuerdo que en una de las ediciones del London Film Festival a la que tuve oportunidad de asistir alguien se alzó entre el público a preguntarle a Forest Whitaker por qué le alababan y respetaban tanto si había sido capaz de hacer películas como Battlefield Earth. Varios aplaudieron y rieron haciéndose los inteligentes pero él ni pestaño. Esperó que el silencio le volviera a dar la palabra y respondió con una humildad apabullante: “La hice porque el director es un amigo con el que siempre me lo paso muy bien”. BUM. Y no hay más. Genial.
Mary Jane nos prestó su cámara Reflex y ya con más tiempo para terminar los disfraces nos fuimos una tarde al parque con nuestro Swiss flatmate Jean Baptiste para que nos echara una mano. Justo la noche previa a su regreso for good a su cantón de Friburgo (¡te echamos de menos JB!).


¿Cómo termina esta historia?Las votaciones del concurso prosiguen online hasta el 10 de Junio. La nuestra lleva como 100 votos y aprovechamos de agradecer a todos los que se han tomado el tiempo de valorar nuestra locura.
Ya nos iremos a Hawaii en otra oportunidad, y nos acordaremos de lo bonito que es ver cómo la pasión por algo es capaz de moverte hacia lo impensado y contagiar con ello al resto.Quizás por eso me divierte tanto, entre otras cosas, la idea de hacer cine.
lunes, 25 de mayo de 2009
Cruzada por Hawaii!!!!

Pinchadla. Os abrirá una nueva página que tiene como cabecera lo siguiente:
Y a ganar!!!!miércoles, 20 de mayo de 2009
Vote for Pedro??

La votación comienza mañana así que ya os entregaremos el link ý todas las instrucciones para que rebienten ese score por nosotros.
lunes, 18 de mayo de 2009
Whiskey Tango Foxtrot!!!!!! (aka...
¿¿El sapo se nos volvió loco??No. Aquí en AliGaGa siempre lo estuvimos. Es por eso que siendo consecuentes, hemos decidido preparar el terreno para nuestra gran CRUZADA POR HAWAII!!!
¿Qué? ¿Hawaii? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?Sí, Hawaii. El próximo Miércoles 20 postearemos todos los detalles, pero desde ya os pedimos estar atentos a este blog porque necesitaremos TODA LA AYUDA VIRTUAL POSIBLE!!
Lo dicho, el próximo M20 (pasado mañana) aquí.
Ps: Si hay alguien ahí fuera que lee esto, anímese y deje un comentario. Aunque sea un punto (.)... pa ir contando puntos a favor. =)
martes, 12 de mayo de 2009
Breaking News! Leo cheat the knife

Sí, como lo oyen.
Buenas noticias en la salud del Leo. Al parecer está mejor de su rodilla y de seguir así no será necesario pasarlo por quirófano para que le pongan una prótesis biónica.
Y para que no se diga que Leo es como Fidel, aquí tenéis unas imágenes exclusivas del paciente volviendo en plena forma a uno de sus pasatiempos favoritos: Las bolsas de supermercado.


Sí, es un replicant.
Su mejor acto. La cola plastificada.
Contraataque de la bolsa.
Pero el Leo es un champion y sabe como zafarse. Wrestler de fina cepa. 

