sábado, 9 de junio de 2007

Satoshi Kon y la 3ª Ley de Newton




Susan J. Napier en su ensayo titulado El problema de la existencia en la animación japonesa trata el tema de cómo y por qué para los espectadores orientales, sería más fácil descifrar una narrativa llena de simbolismos y metáforas extremas respecto de sus pares occidentales.
Habla de cómo los occidentales estaríamos más acostumbrados a una cierta “normalidad” narrativa, que actúa definiendo nuestras expectativas cercándola de ciertas posibilidades. Posibilidades que se expanden más allá de lo remotamente esperado en formatos como la animación, donde todo parece posible.
Pero el tema no es “cuántos” símbolos somos capaces de descifrar. Ese reto es tan imposible como infinito. El desafío está en la capacidad de “dejarse llevar” y aceptar que todo puede pasar, y que también a través de eso se puede apelar a nuestra memoria emocional.
El desafío es dejar que el miedo a lo desconocido no se traduzca en “no me gusta porque no lo puedo entender”, o dicho en otras palabras, “no lo puedo clasificar” en mi arsenal de conjuntos y subconjuntos que configuran mi subjetiva y colectiva realidad.
Citando a un amigo psicólogo, Napier incluso lanza la idea de que como occidentales estaríamos “psicológicamente desprotegidos” frente a la animación y sus continuas fluctuaciones entre lo real y lo irreal.
Para explicarse hace un interesante recorrido histórico buscando en los orígenes de la representación que se ha hecho del mundo en las artes escénicas japonesas. Se detiene en el teatro de títeres tradicional (Bunraku), en el que el operador, a diferencia de su par occidental, permanecía visible ante el público con el objetivo de reforzar la idea de un mundo real y uno ficticio coexistiendo. De un títere y su titiritero. La animación como heredera de aquello desafiaría nuestras expectativas invitándonos a un viaje potencialmente desagradable por el inconsciente. Nos invitaría a seguir un conejo blanco que luego se hace multicolor. Un viaje que en Japón y quizás en toda Asia no sería precisamente interpretado como una pesadilla, sino más bien como la simple puerta al sótano emocional.
Sin embargo, y a pesar de las diferencias culturales, las nuevas generaciones de este lado del planeta, alimentadas visualmente con una diversidad sin precedentes y cada vez más global, parecen haber sido inoculadas con el antídoto contra la ceguera frente a aquellas formas narrativas, mostrándose cada vez más receptivas a maneras “distintas” de contar las cosas, invitando a su vez a la industria y sus distribuidores a ir en busca de material fresco que comercializar desde Oriente. Los hermanos Wachowski lo hicieron con la Mamoru Oshii´s: Ghost in the shell, (Aka, luego de un pastiche de influencias, The Matrix) y se les agradece, pues refrescaron un género como la ciencia ficción, que luego de tanta Star Wars ya se identificaba más con el de aventuras en pijamas, figuritas de plástico y gadgets ingeniosos, que con el existencialismo y la reflexión visionaria de sus orígenes.
La cultura popular japonesa viaja desde el futuro y no nos queda más que disfrutarla. Después de todo Marco polo ya lo había hecho.



Otra de esas ricas y exóticas mercancías se llama Satoshi Kon. Colaborador en sus inicios del citado Oshii y discípulo de Otomo, transformándose luego en el director de obras como la asombrosa Perfect Blue (Largometraje) y la lúcida Paranoia Agent (serie de 13 capítulos).
Kon refleja cabalmente las hipótesis que de Napier les expuse en un comienzo. Nos invita a buscar el titiritero que llevamos dentro a pesar de lo concreto. Nos invita a hacer un pequeño esfuerzo extra por no quedarnos con los tópicos con los que disfraza sus historias.
Kon camina silencioso entre tabúes de la sociedad japonesa (y por qué no de la sociedad global), como son la pedofilia, el incesto, el estrés laboral, el suicidio colectivo, y otras tantas temáticas para llegar a lo que le interesa. El lugar donde radica el verdadero conflicto de sus personajes. ¿Por qué tomé tal decisión? ¿Estoy preparado para asumir las consecuencias? ¿Soy lo suficientemente fuerte para enfrentarme a ellas o es mejor sublimar pensando que siempre hay alguien culpable allá afuera?



Satoshi Kon se revela ante la dictadura de la acción-reacción de la narrativa convencional, y es capaz de hablar con “dibujitos” de la incapacidad del ser humano para enfrentarse a sus miedos.
Kon utiliza la narrativa convencional de causa y efecto para finalmente dejar abierta la puerta trasera del subconsciente. Ahí está la órbita de su trabajo.
Causa / efecto, acción / reacción. Una chica lleva una doble vida. Durante el día es una cándida profesora de escuela y la prometida de un buen hombre. Durante la noche la más viciosa de las prostitutas. En el “universo Kon” la historia no va de cómo su futuro marido descubre quién realmente es y de cómo su relación, vida profesional y social se van al retrete. No. La historia va de cómo esa parte de la protagonista, que disfruta vendiéndose al mejor postor, intenta evitar que la blanca paloma que es de día, la borre del planeta. ¿Quién soy? ¿Soy más buena o más puta? ¿Quién de las dos merece desaparecer?
Y por si todo eso fuera poco, la metáfora visual deja muchas veces de ser metáfora y despliega su belleza para encandilarnos. Una especie de bonus track maravilloso. Algo así como los recuerdos que se nos vienen a la cabeza al olfatear una sabrosa y fresca fruta. ¡Al diablo con los beneficios nutricionales! Las imágenes de Kon son bellas y sugerentes y disfrutarlo no es rendirnos a un eye candy.
Aquí en Alí Ga-Ga esperamos con ansias su nueva Paprika y les alentamos a disfrutar su obra y la de muchos otros autores como lo hemos hecho y seguiremos haciendo.
“Las leyes de Newton (como su tercera de acción-reacción) tal como comúnmente se exponen, sólo valen para sistemas de referencia inerciales. En sistemas de referencia no-inerciales, junto con las fuerzas reales deben incluirse las llamadas fuerzas ficticias o fuerzas de inercia que añaden términos suplementarios capaces de explicar el movimiento de un sistema cerrado de partículas clásicas que interactúan entre sí”.


5 comentarios:

Omar dijo...

Me declaro completamente incompetente en animación japonesa. Es entretenido como no s limitan como nosotros.

Un abrazo

cinestacion dijo...

hola
cómo es eso de valencia, no tenía idea, tienes info?
saludos.

kungan dijo...

Holas!
Sí, está en marcha el cinemajove de Val y dentro de sus actividades está el mercado del cortometraje y tu corto está en catálogo para ventas y distribución.
También hay una sección que se llama IberTalent y para mi sorpresa viene Alicia Scherson y otra gente.
Me gustaría hacer un reporte en el blog pero estamos mataos. Haré el intento.
Salu2

Omar dijo...

Que gracioso, yo pensé que eras español.
Tiempo de messenger?
oazh@hotmail.com

abrazo

kungan dijo...

Oka!
Yo encantado.
Te agrego.
hug