jueves, 28 de mayo de 2009

Otro día será...(megapost, sorry, lo sé)

Hace tiempo que quería escribir algo respecto de los últimos post que hemos publicado. Sí, explicar toda esta historia de los disfraces, votaciones y la locura que todo eso significa. Pero con cada día que pasaba la historia crecía y crecía y ya casi ni nos apetecía volver a contarlo todo. Pero a veces es bueno cerrar cosas para comenzar otras, así es que vamos a intentar hacer un pequeño resumen. La cosa empezó por aquí...
Hace varios fines de semana con Mr. Frogo estábamos viendo TV cuando el canal en que estábamos anunció que había comprado los derechos de exhibición de una serie que acá en aligaga nos tiene enganchados desde hace aproximadamente 5 años: LOST (a.k.a. PERDIDOS).
Para darle alegría a esto tenían organizada programación especial y otras mil actividades, entre ellas el estreno en cine del cap. piloto del programa (uno de los más espectaculares que se han hecho para la TV) en un evento al que invitarían nada más y nada menos que a uno de los protagonistas del show: Jorge García, alias “Hugo Reyes” en la ficción o “Hurley” para los amigos (nunca hemos entendido muy bien por qué tiene tantos nombres).
Para aprovechar de inflar aun más las cosas en el canal invitaban a los fanáticos a asistir al evento disfrazados de algo relacionado con la mitología de la serie, y si lo que salía de eso era lo suficientemente bueno te darían como premio un viaje a Hawaii con todos los gastos pagados por 10 días más un tour a través de las islas donde se rueda la serie. SCRATCHHHHH SOBRE VINILO....
He aquí la gran chispa de todo. Con Mr. Frogo nos dijimos casi al unísono: “¿Te imaginai’ que nos ganáramos el viaje?”...
Pasamos la tarde riéndonos y peluseando sobre cuál sería el disfraz más divertido para cada cual. Y como tenemos unas mentes siniestras y retorcidas fueron varias las horas de risa gratuita que obtuvimos a cambio de cada idea.
Al final llegamos a la seria conclusión de que si nos disfrazábamos tendría que ser de algo absolutamente cañero y currado (impresionante y bien hecho) para competir con la horda de frikis que seguro irían al encuentro a, también, ganar el premio.
Quedamos de pensárnoslo, de evaluar pros y contras, de conversar con nuestro pudor y preguntarle de qué sería capaz con tal de conseguir un viaje al paraíso for free!!
Creo que pasaron un par de días hasta que nos pusimos manos a la obra, y los disfraces elegidos eran ¡¡el imponente Mr. Eko (interpretado por Mr. Frogo) y su verdugo (spoiler) el Humo Negro!! manejado por myself. Sí, “manejado” porque de lo grande terminó siendo una especie de animatronic gigante y tóxico.

Materiales:
Para el Humo Negro compramos una tela negra de 3 metros (3€),

bolsas de relleno de algodón sintético (3,5€ c/u x 3), pintura negra en spray (2€ c/u x 5) y mucho hilo negro, aguja (me pinché varias veces y duele harto), paciencia y sin duda adelantar varios años mi futura ceguera. Ah, y cinta de embalaje, alambre y una espuma (2€ el metro) pa hacer la cabeza del muñeco.
El Leo me estuvo ayudando a inspeccionar cada pieza del vestuario. Sabíamos que la idea era buena y que al menos no pasaría desapercibida, ya que puesto y en combinación con mi gigantismo, es un traje como de 70 metros de altura (es verdah).

Para el traje de Mr. Eko la cosa era un poco más trabajosa porque necesitó un palo que con Mr. Frogo tuvimos que ir a conseguir furtivamente y arriesgando cárcel a un parque que hay cerca de casa. Lo peor es que el tronco no salía y estuvimos tirando fuerte un buen rato, con los ojos de Al Gore mirándonos desde el cielo.

Otro desafío era darle al sapo los músculos del negro alterofílico que es el famoso Eko. Para eso hizo falta un metro cuadrado de cuerina y mucho tiempo de costura. Mucho, mucho tiempo. Ufff.... ¡Pero nos acordábamos de Hawaii y seguíamos adelante!

Hasta el Leo es fanático de la serie y tiene en su cama un logo de la Iniciativa Drama, que para no entrar en detalles es algo así como una caldera llena de conflictos que comienza a bullir a partir de la season 3.

El día del evento
Los días para preparar todo fueron escasos así como el tiempo que le podíamos dedicar a la gracia, pero aun así logramos terminar un 80% de los disfraces. El más castigado fue el de Mr. Eko, al que le faltó un brazo, el pelo y otros detalles que no pudieron subsanarse a tiempo.
El sapo me llamaba por teléfono como a las 18:30 cuando el evento comenzaba solo una hora más tarde, haciendo lo imposible por llegar al hot spot del evento en el centro de Madrid.
Yo por mi parte, estaba vuelto loco en el salón de casa pintando el puto algodón y secándolo con un secador de pelo para salir de una vez por todas de casa con 2 bolsas de basura de jardinero (gigantes) a cuestas, arriesgando que no me dejaran subir al metro por sospecha de terrorismo (sí, el 11M está lejano pero aun impreso con fuego en nuestros recuerdos).

19:10 suena mi teléfono, es el sapo, le digo que estoy saliendo de la estación de Tirso de Molina a solo pasos del cine y me da la primera mala noticia de la tarde: No hay entradas. Los frikis que se habían quedado a dormir en la puerta del recinto las habían agotado como a las 11 de la mañana. Buuu... era de esperar. Pero yo seguiría caminando con las bolsas y mis manos pegoteadas de aquel negro venenoso.
A la vuelta de la esquina lo primero que vi fue la red carpet a punto de reventar. Mucha gente, quizás menos de la que esperaba pero aun así mucha. Inmediatamente traté de ubicar al Frogo que apareció por ahí lanzando una bengala al cielo para que la identificara entre la multitud (mide 1 metro 20 creo). Nos abrazamos y empezamos inmediatamente a estudiar los otros disfraces. Nada especial. Es decir, sí, varios buenos, pero confiábamos en la espectacularidad que estábamos a punto de desplegar. Eso sí, antes había que conseguir un par de entradas o si no nada parecía tener sentido.
Hablamos con todos. TODOS los que tenían cara de algo relacionado con el canal, el cine o la producción en general. Y Nada. ¡No hay entradas y no me importa si te disfrazaste del mismísimo Dios!, me llegaron a decir.
Nuestra dignidad pendía de un hilo. Los disfraces en sus bolsas, los miles de asistentes abarrotando las rejas de seguridad junto a la alfombra roja, la prensa, cámaras, caos y el calor fan a la espera de la estrella que ya no tardaba en llegar.
Había que tomar una decisión definitiva y con Mr. Frogo no nos quedaba más que apostarlo todo. Bola 21, como en las pelis de ruleta rusa.
Le recordé al Frog todo el tiempo y esfuerzo invertido en aquel loco sueño de fin de semana. Que eso al menos debía terminar con el disfraz fuera de las bolsas y entre el público, donde estaba destinado a estar. Contamos hasta 5 como lo hiciera uno de los personajes de la serie en el primer capítulo y ya no hubo vuelta atrás.

Me fui donde la gente de Lostzilla, que parecían los únicos desquiciados como nosotros, y les dije que me había hecho un disfraz pero que me daba lata ponérmelo porque la cosa no estaba tan desmadrada como para hacerlo. Me preguntaron inmediatamente de qué me quería disfrazar y tras mi respuesta se desató la locura.
¡ERES UN CRACK! ¡IDOLO!, y el primero de muchos ¡TIENES QUE GANAR!
La gente se empezó a revolucionar a mi alrededor, nos ofrecieron ayuda para ponerme el humo de mil metros. Espontáneamente hicieron espacio en donde hasta ese entonces era imposible dar un paso. Todos gritaban felices y entusiasmados quizás ante la idea e ilusión de que el actor comprobara lo fanáticos que pueden llegar a ser los Madrileños para con la serie, SU SERIE.

19:30 Llegaba la estrella

Entre la excitación que se desató recuerdo a Mr. Frogo a mi lado, siempre a mi lado, ayudado por otros tantos alegres espontáneos a despegar cosas que no se habían secado del todo. “¡Dale Humo negro por favor!” me gritaban por allá atrás. Otros trataban de tranquilizarnos en funciones de centinela diciendo: “Tranquilos, se ha parado a firmar autógrafos como a 100 metros”.
Finalmente todo estaba preparado, Mr. Frogo decidía que Mr. Eko no estaba listo y que debía permanecer guardado. Nos debíamos concentrar en el Humo y así fue.
Me calcé la mole de algodón recién pintado y me levanté entre el gentío con una máscara de por lo menos metro y medio en la cabeza, resultando en el gigantesco y monstruoso HUMO NEGRO!!!
Como tras cumplir una misión todos gritaron alegres. De inmediato las cámaras se me acercaron y me empezaron a preguntar cosas que a penas entendía bajo la espuma y pintura tóxica. Hurley estaba cada vez más cerca, todos le gritaban para que se girara a ver la mole negra. Finalmente lo hizo y vi cómo su rostro pasó espontáneamente de algo así como “Dios que lío este el de las promociones internacionales” a una sonrisa sincera. Se me acercó, nos auto sacamos una foto con su cámara, y otra con la mía. Luego en el Q&A reconocería que una de las cosas que más ha aprendido entre tanta promoción y autógrafos es a componer auto fotos perfectas con su brazo extendido. La prueba de eso es que la que saqué yo me salió borrosa y la que sacó él fue una de las que publicó nítidamente en su Blog oficial Dispatches from the Island.

¡Pero hey! Lo estamos pasando muy bien pero ¡con Mr. Frogo no tenemos entradas!
Una productora americana de la serie que venía en el séquito del actor también me pidió una foto (creo que 5 mil personas me pidieron foto y fue divertido pero al mismo tiempo tóxico ponerse tantas veces esa máscara sin ventilación). Le dije “I haven't got tickets to get in! Could you do something about it?” Me dijo que sí, que haría algo, pero lo único que realmente hizo fue pasar de mi humeante culo (maldita).

Pero como todos se lo habían pasado tan bien, el milagro se hizo realidad.
Un chico entre el público me dijo “¿no tienes entrada? Toma, para dos personas, si hay alguien que se la merece ese eres tú”. Chimpúm.

Una vez dentro pasó lo que pueden apreciar en parte en este video:



A pesar que la gente ya nos daba por ganadores, los dueños del boliche cambiarían las bases del concurso.
Ya no solo los que iban disfrazados al evento tendrían opciones de ganar. Ahora la participación se extendía a todo el que quisiera hacerse una foto disfrazado enviándola luego a la web del canal, y peor aun, el ganador se definiría por votación popular online.
SCRATCHHHHH SOBRE VINILO 2.....
Tenemos pensado hablar de la web 2.0 en un futuro post (más corto que este claro), pero solo diremos que aquí nuestro viaje a Hawaii comenzaba a irse a la mierda.
Lo habíamos acariciado, habíamos hecho todo lo que teníamos en nuestras manos para ganarlo, y estábamos contentos porque ni el pudor, ni el ego habían sido la amenaza que prometían ser. Si íbamos a Hawaii, por mucho que nos criticaran por hacer cosas supuestamente humillantes (disfrazarnos), contentos escucharíamos lo que fuera desde la arena en el paraíso. Gracias a eso mismo, a hacer cosas humillantes o “infantiles”.

Recuerdo que en una de las ediciones del London Film Festival a la que tuve oportunidad de asistir alguien se alzó entre el público a preguntarle a Forest Whitaker por qué le alababan y respetaban tanto si había sido capaz de hacer películas como Battlefield Earth. Varios aplaudieron y rieron haciéndose los inteligentes pero él ni pestaño. Esperó que el silencio le volviera a dar la palabra y respondió con una humildad apabullante: “La hice porque el director es un amigo con el que siempre me lo paso muy bien”. BUM. Y no hay más. Genial.
Nosotros con Mr. Frogo tampoco nos arrepentimos de nada. Es más, la sensación de hacer algo con tus amigos, aunque sea lo más loco del mundo, simplemente porque te lo pasas bien, es tan reconfortante que no solo la recomendamos, sino que también la repetiríamos.

Mary Jane nos prestó su cámara Reflex y ya con más tiempo para terminar los disfraces nos fuimos una tarde al parque con nuestro Swiss flatmate Jean Baptiste para que nos echara una mano. Justo la noche previa a su regreso for good a su cantón de Friburgo (¡te echamos de menos JB!).



¿Cómo termina esta historia?
Las votaciones del concurso prosiguen online hasta el 10 de Junio. La nuestra lleva como 100 votos y aprovechamos de agradecer a todos los que se han tomado el tiempo de valorar nuestra locura.

Sin embargo, hay gente más loca que nosotros, y utilizando todos los resquicios que les otorga el imperfecto diseño del concurso, ya llevan más de 31 mil votos, auto votos, o como se llamen (SÍ, TREINTA MIL). El público en general se les ha echado al cuello para reclamar semejante barbaridad, no conozco a nadie excepto a Madonna que tenga 30 mil amigos, pero qué le vamos a hacer.

En toda competición tiene que haber ganadores y perdedores, y como se suele decir en el fútbol, por mucho que se merezca el triunfo, la cosa se define por goles. Ya nos iremos a Hawaii en otra oportunidad, y nos acordaremos de lo bonito que es ver cómo la pasión por algo es capaz de moverte hacia lo impensado y contagiar con ello al resto.
Quizás por eso me divierte tanto, entre otras cosas, la idea de hacer cine.

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