viernes, 19 de junio de 2009

Bye Bye Madrid, Bye Bye Europa

Una fría noche-madrugada de Noviembre del 2003, (sí, hace casi 6 años) se me ocurrió no sé por qué razón emprendedora estar aterrizando en el aeropuerto de Barajas en Madrid.
No conocía a nadie, me eran extrañas las monedas, los posibles peligros y también los posibles buenos caminos.
Nadie me había advertido que no se me entendería el “al tiro”, el “fome”, ni el “harto”, peor aun, no sabía que no se me entendería el sentido del humor ni que ahí los niños no habían crecido viendo al “Chavo del ocho” sino que a “Groucho Marx”.
No sabía que desde ese momento comenzaba a ser, por primera vez en mi vida, un “extranjero”. No. Ni idea de lo que era eso (oh por Dios).
Habían pasado más de 13 horas desde que mi familia me despidiera entre lágrimas en SCL. Al menos 7 horas desde que había terminado de re leer en medio del vuelo las cartas de buenos deseos de un sin fin de amigos. Habían pasado pocas horas desde que había dejado a personas muy importantes a las cuales no sabía hasta qué punto no volvería a ver. Al menos tal como las había dejado al sobrevolar la cordillera hacia este nuevo destino / desafío que recién comenzaba.
Recuerdo que la sensación física es extraña. Al aterrizar y pasar la aduana uno lo único que quiere es irse a la cama a dormir, pero por el contrario todos a tu alrededor están amaneciendo. Es el primer indicio de que uno ha viajado al futuro por más que el cuerpo intente quedarse en el pasado.
Hoy estoy de regreso en Chile, casi 6 años después, y no solo mi cuerpo ha cambiado sino también, los emprendimientos, mi cabeza y casi todo lo que me rodea.
Es inevitable dejarse empapar por ese tufillo nostálgico. 5 años sin duda alcanzan para contar 10 mil historias (o más).
Estas líneas se supone que las quería escribir en Madrid hace una semana. Se supone que iban a ser una suerte de cúmulo de eventos significativos y dignos de contar. De rememorar. Pero todo fue muy intenso y no tuve tiempo.
Hace una semana estaba en casa, agobiado por 35º, pero en casa al fin y al cabo. Porque sí, Madrid ya era mi casa.
Ahora he vuelto al hogar de mi Madre en Santiago (de Chile, no de Compostela ni de Cuba), que por cierto tampoco es la casa a la que solía visitarle. Todo se ha transformado.
Hace una semana necesitaba protección solar. Ahora necesito un “Chaleco”, o varios. Quizás también algo más.
En Madrid si uno pide un chaleco nadie te va a entender. Es mejor pedir un “Jersey”
Si uno viaja a Londres, donde también tuve mi casa alguna vez, por 2 largos años, debe cambiar el chip a “Sweater”. Ahora todas estas minucias se transforman en recuerdos. En experiencia. En nostalgia. Ahhhh. Londres, el siempre frío pero excitante Londres.
Flash, flash, flash!!! Imágenes, olores y mil rostros. Es imposible describirlo todo en tan pocas palabras. ¡Maldición!
Quizás no hay que describir nada. El cofre siempre estará ahí lleno de memories brillantes y otros no tanto para cuando quiera sentarme a mirar, a mirar para atrás.
Hace un par de semanas (quizás 3) ocurrió algo mágico. Una coincidencia de esas que pasan a veces y que hacen clic en el momento preciso.
Un amigo periodista chileno también afincado en Madrid, finalmente publicó en su pasquín un especial sobre Madrid en el que venía trabajando desde hace un tiempo. Me había pedido ayuda: “Porfa, redáctame 3 razones por las que amas la ciudad”. A mi rápidamente se me vinieron a la cabeza muchas más. Incluso razones para odiarla. Logré resumirlas en 3. Bien sosas, pero al fin 3.
Quedó solo una en la publicación.
Adiós Madrid. Adiós Europa. Adiós amigos y familia. Adiós al "más cosas", a la Plaza Mayor, al jardín del buen Retiro, al Volley con los amigos, a las tortitas con nata del VIPS, a las sesiones de cine de la plaza de los cubos en V.O., a las tardes regalonas y las noches empujando el escritorio para ver LOST. Adiós al fútbol en la Sexta, al teletexto y al "Ahorramás". Adiós a la bruja del registro de propiedad intelectual, a todas las calles con olor a pipí, al oso de Sol y todas esas estaciones de metro en las que el tren está a tantos minutos de llegar.
Hasta pronto (espero muy pronto) Mr. Frogo. Y no, no te olvido felpudo. Leo, tú también tienes que venir. Aunque el SAG te quiera retener en cuarentena. Nosotros diseñaremos un rescate perfecto en helicóptero, de película como tanto nos gusta, y te traeremos ahí donde estemos.
Ahí a nuestro nuevo hogar.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El felpudo y yo estamos llorando ahora que lo hemos leído...con tranquilidad...que de sensaciones y de sentimientos...después de casi seis años...BUENA SUERTE ALIGA-GA.
PERO YA SABES QUE ¡¡¡¡DE MR.FROGO NO TE DESHACES TAN FÁCILMENTE JAJAJAJAJAJA!!!! (RISA MALVADA)

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJAJA
(MÁS RISAS MALVADAS)

kungan dijo...

Claro que no!! nunca estuvo en mis planes dehacerme de MF! Todo lo contrario!! Tanta maldad está injustificada! XD

Eloísa Cisternas dijo...

estas en Chilee :O!

kungan dijo...

Yes yes!! Estoy en Chile!
A ver si me invitas a una de las reuniones "Losties" pa conocerles.
Megabrazo

Eloísa Cisternas dijo...

me parece una excelente idea!